Si alguna vez has intentado hacer pulpo a la gallega en casa y te ha quedado duro o se le ha desprendido la piel al cortarlo, probablemente te falte conocer uno de los secretos mejor guardados de las pulpeiras gallegas. Se trata de un truco tan sencillo como añadir un corcho de botella de vino a la olla durante la cocción. Puede parecer una superstición o una excentricidad de chef, pero esta costumbre tiene su porqué y forma parte de la tradición culinaria de Galicia desde hace generaciones. La preparación del pulpo tiene toda una serie de rituales y trucos que han ido pasando de generación en generación. Y el corcho de vino es uno de ellos. Aunque la ciencia todavía no ha confirmado del todo su eficacia, existen varias teorías que explican por qué este truco funciona. La más extendida es que la corteza del corcho podría liberar pequeñas cantidades de los taninos del vino y esto ayudaría a romper las fibras musculares del pulpo y hacerlo más blando. Según la tradición, durante la cocción es bueno meter en la cazuela un corcho de botella para que el pulpo mantenga la piel intacta y conserve un buen aspecto. Y es que ése es uno de los principales problemas al cocinar pulpo en casa: que la piel se desprende al cortarlo, lo que afea mucho la presentación del plato. Las recetas tradicionales gallegas insisten en este punto. Cuando cocinas pulpo debes añadir el corcho junto con el laurel y otros ingredientes a la olla. Para aplicar este truco, lo primero es asegurarte de que el corcho sea natural, de alcornoque, y no sintético. Los corchos de plástico o silicona no funcionarán porque no contienen los taninos necesarios. El típico corcho de una botella de vino es perfecto. Simplemente añade el corcho al agua de cocción junto con las hojas de laurel, cebolla y otros ingredientes aromáticos antes de introducir el pulpo. No hace falta hacer nada más con él. Sólo hay que dejarlo en la olla durante todo el proceso de cocción. Después de cocinar, retíralo y deséchalo. Si cocinas el pulpo en olla tradicional o en olla exprés, el procedimiento es el mismo. El corcho es sólo uno de los secretos de las pulpeiras gallegas. Otro truco fundamental que usan todos los chefs es «asustar» el pulpo. Esto consiste en introducirlo tres o cuatro veces en el agua hirviendo y sacarlo de inmediato antes de dejarlo cocer definitivamente. Esto ayuda a que la piel no se rompa durante la cocción. También es importante congelar el pulpo antes de cocinarlo, aunque lo compres fresco. La congelación rompe las fibras y hace que quede más tierno. Y, por supuesto, nunca añadas sal al agua de cocción, sólo al final cuando lo sirvas en el plato. La tradición gallega dicta que el pulpo debe cocerse en ollas de cobre, ya que este material ayuda a que quede más tierno. Pero, si no tienes una olla de cobre, puedes introducir una moneda de cobre en el agua como alternativa casera. Con estos trucos tradicionales gallegos, incluido el del corcho de vino, conseguirás un pulpo tierno, con la piel intacta y un aspecto digno de pulpería. Ahora sólo te falta servirlo en un plato de madera con pimentón, aceite de oliva y sal gorda, como manda la tradición.