La Sala Cite del Cartuja Center de Sevilla acogerá una nueva representación de 'Milagroso' el próximo día 15 de febrero, no sin antes presentarse en Dos Hermanas el día 13 de febrero. Una comedia subterránea, una obra escrita y dirigida por David Sainz y Sofía M. Privitera, e interpretada por Dani Mantero, Ken Appledorn y Jairo Sánchez. Tras su primera función el pasado 5 de febrero, el montaje regresa a escena con el respaldo de una cálida acogida por parte del público. La obra, que combina humor, tensión, crítica social y giros inesperados, supone además el debut teatral de David Sainz como dramaturgo, un creador con una larga trayectoria en el audiovisual. Sainz es el responsable de la multipremiada webserie 'Malviviendo', que acumula más de 165 millones de visualizaciones, además de series, largometrajes, programas y podcasts que lo han consolidado como una de las voces más personales de la comedia contemporánea. La primera vez que 'Milagroso' se enfrentó al público fue, para su autor, una auténtica prueba de fuego. «Me dejó bastante tranquilo», reconoce. «Era la primera vez que yo escribía teatro, y no tenía todavía la reacción real de un público. Pero desde el segundo comentario que hace un actor ya empezaron las risas y fue una risa continua hasta el final». Una respuesta que disipó cualquier duda: «Por mucha gracia que te haga un guion en un ensayo, no sabes cómo lo va a recibir la gente hasta que lo ves en directo». Y lo que encontró fue un patio de butacas sorprendentemente diverso. «Había personas mayores que mi madre, chavales muy jóvenes, antiguos alumnos míos de la universidad… estaba todo el rango ahí representado, y funcionó con todos», explica. Para Sainz, esa conexión transversal tiene mucho que ver con una de sus obsesiones creativas: construir relatos con distintas capas de lectura. «Siempre cuido que haya una comedia a la que llegue bien mi madre, y luego otras capas más ocultas, más oscuras, para los muy cafeteros». La historia parte de una premisa tan desesperada como absurda: dos amigos ahogados por las deudas deciden secuestrar a un empresario adinerado para pedir un rescate. Sin embargo, pronto descubren que su víctima no es quien parece. El resultado es una montaña rusa de humor, giros y reflexiones que bebe tanto de la comedia costumbrista como del absurdo, la ciencia ficción o incluso el terror. «Nada es lo que parece, y creo que es la primera vez que puedo decir esa frase de algo mío con la boca totalmente abierta», confiesa. El germen de la obra nace de una inquietud muy personal. «La precariedad la vivo y crecí con ella», señala. De ahí surge esa necesidad de reírse de situaciones extremas: «Dos personas sin muchas luces que deciden secuestrar a alguien con dinero, y resulta que el verdadero delincuente es él». Una idea que llevaba tiempo rondándole la cabeza, pero que solo encontró su forma definitiva al convertirse en teatro. « En otros formatos no terminaba de funcionar . Aquí, en cambio, la historia empieza a viajar a lugares que ni yo mismo veía venir». Para dar ese salto, Sainz contó con la complicidad creativa de Sofía M. Privitera, con quien firma la dramaturgia y la dirección. «Yo tenía el concepto y los personajes, pero necesitaba a alguien que dominara el lenguaje teatral. Sofi controla mucho mejor ese terreno», explica. El encuentro entre ambas miradas fue decisivo: «Unimos fuerzas y la obra empezó a girar, a volverse más absurda, más inesperada. La clave es que a los dos nos hacía mucha gracia». Aunque la obra respira comedia de principio a fin, su trasfondo es mucho más ambicioso. «Termina siendo una reflexión sobre temas muy trascendentale s: la precariedad, la ciencia, la religión, el miedo, la miseria del ser humano…», apunta. Todo ello camuflado bajo un ritmo ágil y un humor constante. Para Sainz, el teatro ha supuesto además una experiencia radicalmente distinta a la del audiovisual. «Yo vengo de contar historias en muchos formatos, pero el teatro te da algo que el audiovisual no consigue que es la reacción inmediata del público, algo que no se consigue en una serie o una película». Una conexión que define como casi adictiva: «Escuchar la risa de 400 personas alrededor es una cosa preciosa». La puesta en escena apuesta por la sencillez: solo tres actores y un único espacio. Lejos de verlo como una limitación, el director lo considera una oportunidad creativa. «Vengo de trabajar siempre con pocos recursos, y eso me acompaña incluso ahora. Me encanta sacarle partido a lo mínimo». Un planteamiento que, además, permite que la obra tenga una vida larga sobre los escenarios: « Está pensada para moverse, para viajar por España. Es muy portable, cabe en una furgoneta». Sobre los tres intérpretes, Sainz no escatima elogios: «La mitad del personaje la escribe el guionista, la otra mitad la crea el actor. Y ellos han hecho crecer muchísimo a Juanma, Charly y Ramón. Manejan el tempo, el humor, el ritmo… están increíbles». Definir 'Milagroso' con una sola palabra no resulta sencillo. « Es una amalgama de géneros, un pequeño milagro», resume. «De hecho, todo el proceso lo ha sido: que se haya podido levantar, estrenar y que haya quedado así. Ha sido, literalmente, milagroso». Quizá por eso, su invitación al público es clara y directa: «Es un rato para desconectar del mundo. Te subes a un viaje de giros constantes, te ríes, reflexionas y sales con la sensación de haber vivido algo diferente. Y creo que, tal y como están las cosas, nos viene muy bien divertirnos un rato».