Me da que con este titular Alberto Cuevas, monseñor en la jerarquía eclesiástica y páter para este menda, habrá puesto sus orejas en punta. Porque Alberto, además de buen cura, como acreditan sus feligreses de Nuestra Señora de la Soledad, es periodista, curioso por naturaleza y leal y generoso lector de FARO. Y tanto o más que él nuestro entrañable Luis Quinteiro Fiuza, obispo emérito de la diócesis Tui-Vigo, quien tiene la sana costumbre de llamar o escribir guachaps con comentarios, todos cariñosos, plantear sugerencias e insuflar ánimos (yo siempre agradezco que me tengan en sus pensamientos y, por si acaso, en alguna oración). Pues, queridos Alberto y Luis, sí, hoy me ha dado por reivindicar la fe, pero me temo que no entendida como las creencias de naturaleza trascendental. La mía tiene que ver con el más acá y no con el más allá. Es más de andar por casa.