El perdón real según la psicología: "No se trata de discursos, sino de cambios"

El perdón se ha convertido en una variable clave para que las relaciones de pareja puedan perdurar en el tiempo. Así lo explica Ágata Kasprzak, profesora del grado de Psicología en la Universidad Francisco de Vitoria (UFV), que ha participado en un estudio internacional pionero para medir cómo funciona el proceso del perdón en el ámbito de la pareja. El tema surge en un contexto donde, aunque las bodas religiosas han caído un 42,5% en diez años, el número total de matrimonios supera los 175.000 anuales en España. Los datos del Consejo General del Poder Judicial reflejan además que las separaciones y divorcios bajaron casi un 15% en 2025, con una fuerte caída de los divorcios conflictivos, más de un 40%. En este escenario, donde las parejas que se separan prefieren hacerlo de mutuo acuerdo, entender los mecanismos del perdón resulta fundamental para la salud de la relación. La investigación en la que ha participado la UFV ha validado un cuestionario que permite evaluar el perdón en dos dimensiones: la evitación del resentimiento y la benevolencia. "En psicología no entendemos el perdón como algo abstracto, sino como una capacidad de la persona que podemos medir a través de lo que piensa, siente o de las motivaciones que tiene", aclara Kasprzak. Esta herramienta científica busca desentrañar un proceso a menudo complejo. La dificultad para perdonar, según la experta, está muy ligada a la "gravedad de la ofensa". Cuanto más grave es o si se repite en el tiempo, más complicado resulta. En cambio, un factor que facilita el proceso es cuando la persona que ha ofendido "ofrece disculpas", lo que abre la puerta a un perdón más genuino. Para que el perdón sea efectivo, no puede ser una palabra vacía. Kasprzak subraya la importancia del "propósito de enmienda", un concepto clave en la tradición cristiana. "No se trata de discursos, sino que se trata de cambios", afirma la psicóloga, quien advierte que un perdón sin un compromiso real de cambio y sin asumir la responsabilidad puede ser perjudicial. El primer paso para un perdón auténtico es "reconocer el daño y el sufrimiento causado", explica Kasprzak. Este acto de mostrar vulnerabilidad es fundamental. En ocasiones, la ayuda de "una tercera persona o incluso un terapeuta puede crear un espacio seguro" para explorar ese dolor sin quedarse anclado en él. La psicóloga también destaca que el foco no debe estar en el hecho en sí, sino en su significado. "En una relación de pareja, lo que nos hiere no es el hecho, es lo que significó para mí", detalla. El verdadero problema no es la acción, sino la sensación de que "dejo de ser importante para ti". Gestionar estos conflictos, con el perdón como herramienta, es lo que permite crecer a la pareja. Más allá de una capacidad que se puede medir, Kasprzak define el perdón como "un don". Es una decisión libre que se otorga "sin esperar nada a cambio" con el objetivo de "volver a ver" a la otra persona sin el filtro del resentimiento. Perdonar, sin embargo, es más difícil en la pareja que con otras personas, porque "la convivencia continua erosiona más las relaciones" e impide tomar la distancia que a veces facilita el proceso. Finalmente, la experta aborda el conocido dicho de "perdono, pero no olvido". Lejos de tener una connotación negativa, Kasprzak sostiene que es necesario recordar. "De hecho, cuando perdonas debes recordar", asegura. La herida se convierte en una cicatriz que queda ahí, porque "el perdón no es punto aparte, sino que es continuamos nuestro camino que no está exento de adversidades".