El presidente de los empresarios de Ciudad Real (FECIR), Carlos Marín, ha lanzado una seria advertencia sobre la situación límite que atraviesan dos pilares de la economía provincial y nacional: el sector agrario y las pequeñas y medianas empresas. Marín denuncia que ambos se encuentran en un punto crítico, luchando por su rentabilidad y, en el caso del campo, por su propia supervivencia. El sector agrario está “al límite de su propia supervivencia”, ha afirmado Marín, quien subraya la importancia estratégica de la producción de alimentos, una lección aprendida durante la pandemia. Según el presidente de la patronal, la regulación europea “asfixiante” y los costes de producción crecientes están llevando a los agricultores a una situación insostenible. A esta presión se suman acuerdos comerciales como el de Mercosur o la competencia de Marruecos, que introducen productos con regulaciones más laxas. Marín critica la falta de “reciprocidad” en estos tratados, señalando que mientras se imponen duras exigencias a los productores locales, se permite la entrada de productos foráneos que no cumplen las mismas condiciones, lo que “está acabando con el campo”. La situación no es mejor para las pymes. Según Marín, que recoge el guante de CEPYME, la subida de salarios, cotizaciones y el coste de las bajas laborales están impidiendo su crecimiento. El empresario asume la diferencia cuando el coste laboral sube más que el IPC, lo que para un país de “pyme, micropyme y autónomo” supone una amenaza directa a su futuro, llevando a muchas al cierre. “España castiga al que arriesga”, ha sentenciado Marín. Marín ha criticado también la elevada presión fiscal, con una recaudación que aumentó un 9% el año pasado. Califica al sistema como “una máquina de recaudar impuestos” que, sin embargo, no se traduce en una mejora de los servicios públicos, con autovías “hechas polvo” y un sistema ferroviario deficiente. Estos impuestos, afirma, “están arruinando a muchas pequeñas empresas y autónomos”. El presidente de FECIR ha mostrado su preocupación por la falta de vocación emprendedora entre los jóvenes españoles, que ahora prefieren ser “funcionarios, youtubers o tiktokers”. En contraste, ha destacado el impulso de la población hispanoamericana, que está demostrando un gran interés por crear nuevas empresas en España. “Si no lo hacemos los de aquí, tendrán que hacerlo los de fuera”, ha comentado. Finalmente, Carlos Marín ha tenido palabras de reconocimiento para Pedro Barato, figura histórica del asociacionismo agrario que se ha despedido de la presidencia de Asaja Ciudad Real. Ha agradecido su trabajo y el de otros líderes como Agustín Miranda y Florencio Rodríguez por su dedicación para que los agricultores “tengan esa dignidad que muchas veces no se les reconoce”.