La historia que impulsa un proyecto para niños vulnerables en Parla: "Mi profesora Águeda vendría a rescatarme"

La vida de Águeda Romero Benito, profesora de Primaria en un colegio de Parla con 23 años de experiencia, dio un giro completo tras una reunión con los servicios sociales. Trataban la dramática situación de un alumno y, en un momento dado, la asistenta social desveló la respuesta del niño a una pregunta clave: "¿Quién vendría a rescatarte si estuvieras solo, a oscuras y muerto de miedo?". El pequeño lo tuvo claro: "Mi profesora Águeda". Aquella respuesta fue un "shock" para la docente, que decidió actuar de inmediato. "Busco ayuda, lo que sea, como sea", pensó en ese momento. Su determinación la llevó a escribir una carta a la presidenta de la Comunidad de Madrid, que le facilitó una reunión con el director de área territorial, a quien presentó el proyecto que cambiaría la vida de muchos niños. Águeda Romero trabaja desde hace ocho años en un aula de educación compensatoria, un recurso para alumnos inmigrantes sin conocimiento del idioma o con graves problemas sociales. Los niños llegan a clase con mochilas cargadas de violencia, ya que muchos padres tienden al alcohol, y pobreza extrema. "Cuando me reuní la primera vez con servicios sociales, me dijeron que realmente es que hay hambruna, es decir, las neveras están vacías", explica la maestra. La situación es tan precaria que los niños llegan al colegio y "vienen directos al radiador, porque están muertos de frío". Por ello, antes de empezar las lecciones, la jornada comienza dándoles galletas y entrando en calor. En el centro, el profesorado está muy sensibilizado y se ha creado un clima de comprensión y apoyo mutuo. Para dar respuesta a esta necesidad, nació el proyecto Nyokodó, un espacio que comenzó para ayudar a 12 alumnos y que ya acoge a 27. Muchos de estos adolescentes pasan tanto tiempo solos que ven en las bandas una salida para encontrar afecto. "Yo que quiero pertenecer a una banda, profe, porque pasan tanto tiempo solos que el afecto lo tengo que encontrar en algún sitio", le confesó uno de ellos. El nombre del proyecto, Nyokodó, significa "cuidado de uno mismo" y se inspira en un médico japonés superviviente de la bomba atómica. La asociación funciona de lunes a viernes después del horario escolar, de 16:00 a 17:30 horas. Los lunes y miércoles se dedican al estudio, mientras que los viernes se reservan para jugar. La merienda, un pilar fundamental, llega gracias a las donaciones de otros profesores y amigos. Los resultados académicos de los niños están mejorando, pero Águeda insiste en que lo primero es que se sientan "queridos, confiados y abrazados" para superar el "estrés crónico" con el que llegan. Para ella, lo más importante es la educación integral de la persona, más allá de las calificaciones. Como siempre les dice a sus alumnos: "No sois la nota que sacáis".