Cuando el alcalde de Mérida se vistió de Picapiedra

El Teatro María Luisa vivió este jueves una de esas noches que hacen ciudad: la gran final del Concurso de Agrupaciones del Carnaval Romano. Cuatro chirigotas, dos comparsas, papelillos, risas y ese runrún festivo que en Mérida no es postureo sino tradición con pedigrí clásico. Y allí estaba él. No en el palco institucional con gesto grave, no en la foto medida al milímetro. Disfrazado de Picapiedra en directo, sin artificios y con esa naturalidad que es su principal seña de identidad.