Igual que una mujer embarazada prepara prendas de abrigo para el invierno antes de que nazca su hijo, en el mundo vegetal, las plantas madre 'preparan’ a sus semillas para las temperaturas exteriores. Este asombroso descubrimiento va más allá de una curiosidad biológica: ilumina un mecanismo íntimo de adaptación vital para la supervivencia de las plantas en un clima cambiante.