El crédito al consumo se ha disparado en España, creciendo a un ritmo que ya cuadriplica al de las hipotecas. Así lo ha explicado el analista económico Marc Vidal en la sección 'Salida de emergencia' del programa Herrera en COPE, donde ha señalado que esta modalidad de financiación alcanzó un récord histórico de 116.000 millones de euros, lo que supone más del 16% de toda la financiación a familias españolas. Durante su intervención, Vidal ha querido establecer una distinción clave, ya que "no todo el crédito es igual". Por un lado, existe el crédito productivo, que es, en sus palabras, "el que financia activos que genera valor o se revaloriza con el tiempo", como una vivienda, una inversión empresarial o la formación. Este tipo de deuda suele estar asociado a garantías sólidas y tipos de interés más razonables. Frente a este, se sitúa el crédito improductivo, conocido popularmente como la deuda mala. Este tipo de financiación se destina a bienes que pierden valor rápidamente, como electrodomésticos, vacaciones o incluso la compra semanal. Según el analista, este crédito "solo adelanta gasto futuro y a tipo de interés muy altos". El problema, advierte Vidal, surge cuando este tipo de deuda crece con fuerza mientras se estanca la hipotecaria, lo cual es un indicativo de que "las familias no están invirtiendo, están financiando su día a día". Este patrón ocurre, según el analista, cuando "los salarios reales pierden capacidad de compra" y "la inflación ha erosionado el poder adquisitivo". En este contexto, el recurso a la deuda se convierte en la única salida para muchos hogares. Marc Vidal lo resume de forma contundente en su conversación con Jorge Bustos: "la única forma de mantener un nivel de vida que ya no se puede costear se hace recurriendo al endeudamiento". Vidal ha recordado que este no es un fenómeno nuevo, sino "un patrón que se repite con inquietante regularidad". De hecho, ha señalado que "antes de la crisis financiera de 2008, el crédito al consumo experimentó un repunte intenso", un comportamiento habitual en los ciclos recesivos que suele preceder a una contracción económica. A modo de cierre y con ironía, el analista económico concluyó su análisis con una advertencia velada. "Yo creo que podemos estar tranquilos", comentó, para después añadir: "seguro que esta vez es diferente".