Acabamos de encontrar un sistema planetario que rompe las reglas de juego con un planeta donde no debería estar

El universo tiene una curiosa costumbre: cada vez que creemos tener un modelo estándar perfecto sobre cómo se forman las cosas, aparece algo que nos obliga a reescribir los libros de texto. En este momento, nuestro sistema solar (al igual que otros muchos) parece tener un orden lógico con planetas rocosos como la Tierra cerca del Sol y gigantes gaseosos lejos, pero lo que acaba de publicar la revista Science es la excepción que confirma que las reglas están para romperse. Un nuevo modelo. Un equipo internacional, con fuerte participación española del IEEC-CSIC y el IAC , ha descubierto LHS 1903, un sistema a 120 años luz que presenta una arquitectura "imposible" según los modelos tradicionales: rocoso, gaseoso, gaseoso y... otra vez rocoso. En Xataka La variante más ambiciosa del cohete europeo más potente ya es una realidad: Ariane 64 debuta con una gran carga de Amazon en órbita La importancia del orden. Este estudio detalla el descubrimiento de cuatro exoplanetas orbitando una estrella enana roja , que a priori no parece nada fuera de lo común. Pero el foco está puesto en cómo se colocan, como se puede resumir en la siguiente lista: LHS 1903 b: un planeta rocoso interior. LHS 1903 c: un sub-Neptuno gaseoso. LHS 1903 d: otro sub-Neptuno gaseoso. LHS 1903 e: un planeta rocoso exterior. Lo normal en la formación planetaria es que los planetas exteriores, al formarse lejos del calor de la estrella donde el hielo y el gas son abundantes, acumulen enormes atmósferas gaseosas como Júpiter o Neptuno. Es por ello que un planeta rocoso y desnudo, sin envoltura gaseosa, en la órbita más externa es una anomalía que ha desconcertado a los astrónomos. Es como si hubiera dos Tierras en ubicaciones donde no deberían estar. Cómo se ha visto. Para confirmar este extraño sistema no ha bastado con un solo telescopio. El hallazgo es fruto de la combinación de datos de TESS , el cazador de exoplanetas de la NASA, y la precisión quirúrgica del satélite Cheops de la Agencia Espacial Europea (ESA). De esta manera, mientras TESS detecta las señales generales de tránsito cuando un planeta pasa frente a la estrella, Cheops es capaz de afinar esas observaciones para determinar el tamaño exacto. Combinando todo esto con las mediciones de velocidad desde observatorios terrestres como el telescopio de Canarias, el equipo pudo calcular las densidades y confirmar que, efectivamente, el planeta 'e' es una roca solitaria en el exterior. Cómo es posible. A priori, hay dos teorías para explicar por qué un planeta pierde su gas y se vuelve rocoso: la fotoevaporación y el calor interno del planeta. Sin embargo, ninguna de estas teorías funciona para LHS 1903 e. Al ser el planeta más lejano, recibe mucha menos radiación que sus hermanos gaseosos interiores y es demasiado frío para haber perdido su atmósfera por sí mismo. De esta manera, si el planeta no perdió su atmósfera a priori, la única explicación lógica que encuentran los autores es que nunca la tuvo. El estudio propone un modelo de formación en entorno empobrecido de gas donde el disco protoplanetario ((la nube de gas y polvo donde nacen los planetas) no formó todos los cuerpos a la vez. Lo que ocurrió, teóricamente hablando, es que los planetas interiores se formaron primero cuando había mucho gas y el planeta exterior se formó más tarde. Se queda con las migajas. Para cuando el último planeta terminó de formarse el gas del disco ya se había disipado o había sido absorbido por sus hermanos mayores. De esta manera, se formó a partir de "sobras" sólidas, sin gas disponible para construir una atmósfera. Esto apoya la teoría de la formación "inside-out" (de dentro hacia fuera), donde los planetas aparecen secuencialmente. Es un escenario que rara vez se ha podido confirmar con tanta claridad observacional como hasta ahora en este sistema. En Xataka China no espera a nadie: el Long March-10 supera su prueba de fuego y valida el sistema de escape para la misión lunar de 2030 Su importancia. Este descubrimiento nos obliga a replantearnos la historia de los sistemas solares alrededor de las enanas rojas, que son las estrellas más comunes de nuestra galaxia. Y es que hasta pensábamos que la posición de un planeta determinaba su destino, pero LHS 1903 nos enseña que el momento es igual de importante. El sistema LHS 1903 se convierte así en un laboratorio perfecto: cuatro planetas, una misma estrella, pero historias de nacimiento completamente diferentes conviviendo en un equilibrio orbital estable. Imágenes | ESA Imágenes | Hay satélites en el espacio que necesitan ser "remolcados". Y una empresa de Galicia tiene exactamente lo que se necesita - La noticia Acabamos de encontrar un sistema planetario que rompe las reglas de juego con un planeta donde no debería estar fue publicada originalmente en Xataka por José A. Lizana .