¿Cómo escapar del fuego en tu vivienda? Los Bomberos de Zaragoza recrean un incendio para enseñarte a huir

La forma de actuar ante un incendio salva vidas. Bajo esta premisa, la Escuela Ciudadana de Prevención de Riesgos del Ayuntamiento de Zaragoza ha incorporado una novedosa sala inmersiva que simula un fuego en una vivienda. Desde su apertura en 2021 en el Museo del Fuego, este centro pionero en España ha formado a miles de visitantes, enseñando consejos tan cruciales como cerrar una puerta para escapar ileso. La concejal delegada de Bomberos, Ruth Bravo, ha explicado la filosofía del centro: "El mejor aprendizaje es el que se hace por acción, sintiendo la experiencia, y eso es lo que buscamos en este espacio". Esta labor de concienciación, según Bravo, ha sido un factor clave en el descenso del número de incendios en la ciudad, demostrando el valor de la formación práctica. Con una inversión de 41.500 euros y tecnología de la empresa Nabeos, la nueva sala simula en tiempo real los cinco minutos que tarda el fuego en devorar el salón de una casa. "Los Bomberos de Zaragoza hacen frente a este tipo de siniestros todos los días, ya sea en la cocina, en el salón o en un dormitorio, por eso es tan importante saber qué hacer en estos casos", ha indicado Bravo. La experiencia comienza en un salón ya calcinado para que el visitante observe los efectos del fuego. Aquí se comprueba que el incendio no se ha extendido al resto de la casa gracias a un gesto simple: cerrar la puerta. Este pequeño acto, junto a llamar al 080 y esperar a los bomberos en un lugar visible, es una de las lecciones fundamentales que se aprenden. La concejal ha recordado la rapidez del servicio en la capital aragonesa. "Cabe recordar que en Zaragoza el tiempo de respuesta es muy breve gracias los parques que tenemos repartidos por la ciudad. Los Bomberos tardan una media de ocho minutos en llegar a cualquier barrio", ha comentado. La escuela también insiste en consejos de prevención para evitar que se origine un fuego. Entre los más efectivos se encuentran no despistarse con sartenes o planchas, no sobrecargar las regletas eléctricas, no colocar velas o estufas cerca de cortinas o colchones y extremar la precaución al recargar baterías eléctricas. Si el fuego ya ha comenzado, los bomberos recomiendan usar el extintor del rellano si es posible. Si no se puede apagar, se debe llamar inmediatamente al 080 o al 112, cerrar puertas y ventanas y, si la ruta de escape es segura, salir de la vivienda con las llaves. En caso de que no se pueda abandonar el piso o la escalera esté inundada de humo, la recomendación es encerrarse en una habitación, cerrar la puerta y hacerse visible desde una ventana. Si el incendio es en otra vivienda del edificio, lo más seguro es permanecer en la propia casa hasta que los bomberos controlen la situación. La simulación del incendio se logra con una avanzada tecnología envolvente. Se utilizan tres proyectores de alta definición en las paredes y dos en el techo, junto a un software de video mapping que ajusta las imágenes al mobiliario para recrear de forma hiperrealista la propagación de las llamas, que en este caso se originan en una regleta sobrecargada. Para amplificar el realismo, la experiencia se completa con un holograma integrado en el mobiliario, máquinas de humo, impulsores de calor y un sistema de iluminación dinámica. Todo ello coordinado para generar una sensación de agobio y tensión que ayude a concienciar sobre el peligro real y la importancia de la prevención. Esta ampliación se suma a otros espacios inmersivos, como el que recrea un incendio forestal. El éxito del modelo ha despertado el interés de otras ciudades. "Con esta Escuela hemos demostrado que la prevención salva vidas y que siguiendo una serie de recomendaciones podemos conseguir que el fuego se quede en un simple conato y en un mal susto", ha asegurado Bravo. Las cifras respaldan esta afirmación. El número de incendios en Zaragoza ha descendido, con 1.376 intervenciones en 2025, un 10 % menos que el año anterior. Desde su inauguración, por la escuela han pasado 14.430 personas, en su mayoría escolares, que ahora cuentan con herramientas prácticas para protegerse del fuego.