La victoria del Partido Nacionalista de Bangladesh (BNP) completa el movimiento pendular en la política del país asiático. Durante casi dos décadas fue perseguido y boicoteó con sobradas razones las pasadas elecciones que, como era costumbre, ganó la Liga Hawami, ahora ilegalizada y ausente en la votación de ayer. Pero la historia reciente bangladesí la resume, por encima del enfrentamiento de formaciones políticas, el de dos mujeres. Khaleda Zia, fallecida en diciembre y cuyo hijo será investido primer ministro, y su némesis, Sheikh Hasina, descabalgada del poder dos años atrás en una revuelta popular y clamando hoy desde el exilio indio contra la presunta farsa electoral.