Asaja eleva a más de 700 millones las pérdidas en el campo de Córdoba por los últimos temporales

Asaja Córdoba ha realizado una primera valoración de los daños ocasionados por los últimos temporales en la provincia, cifrando las pérdidas en «más de 700 millones de euros », una estimación que podría incrementarse en los próximos días conforme los agricultores puedan acceder a sus explotaciones y evaluar con mayor precisión el alcance real de los daños. En este sentido y en una nota, en lo que se refiere a cereales , Fernando Adell ha informado de que «las abundantes precipitaciones están condicionando de forma muy negativa la campaña, afectando directamente a la nascencia del cultivo, la sanidad vegetal y el manejo agronómico». En estos momentos, los suelos se encuentran «completamente saturados, lo que tendrá consecuencias directas sobre la nascencia y la uniformidad del cultivo». Además, la imposibilidad de entrada de maquinaria está retrasando labores esenciales como el abonado -provocando ya el amarilleamiento de trigos-, los tratamientos herbicidas y las aplicaciones fungicidas. La elevada humedad está favoreciendo el desarrollo de hongos que podrían crear un descenso importante de la producción. A ello, además, se suma que existen numerosos cultivos que aún no han podido sembrarse. Por este motivo, Asaja Córdoba ha solicitado «flexibilidad en los requisitos de la PAC» , reclamando, por ejemplo, «que este año no sea obligatorio sembrar leguminosas para poder acceder al cobro de las ayudas de eco-regímenes. Los daños estimados en cereal y leguminosas ascienden a 54 millones de euros». También, el olivar cordobés está siendo uno de los sectores más perjudicados. Los episodios de lluvias intensas y prolongadas están provocando «asfixia radicular, daños físicos en la arboleda, procesos erosivos severos, perdida de cosecha y dificultades para realizar labores culturales e incremento significativo de enfermedades», ha dicho el presidente de la organización agraria. Entre las patologías más presentes destacan la aceituna jabonosa ('Colletotrichum spp') y el repilo ('Fusicladium oleagineum'), esta última comprometiendo incluso cosechas futuras. Sin embargo, «el daño más grave es la aceituna 'pinchada' caída al suelo, cuya recolección resulta imposible en muchas parcelas». En este momento, según los datos de Asaja, «se estima una disminución mínima del 30% de la cosecha prevista, principalmente por la imposibilidad de recolectar la aceituna caída». Además, la aceituna pendiente de recoger difícilmente alcanzará la categoría extra, destinándose en muchos casos a lampante, con una diferencia aproximada de un euro por kilo. En este caso, los daños estimados por pérdida de producción y calidad en el olivar ascienden a 549,6 millones de euros . En cuanto al sector citrícola , Adell ha afirmado que «también sufre importantes pérdidas», pues la caída de fruta al suelo por efecto del viento y la lluvia «consolida una reducción mínima del 30-40% de la cosecha». Las variedades más tempranas, como Salustiana y Lanes, presentan «aproximadamente un 50% de la producción en el suelo, mientras que las más tardías alcanzan el 30%». En determinadas zonas, el granizo ha causado graves daños adicionales. El presidente de la organización agraria ha detallado que «existen parcelas completamente inundadas», especialmente en la Vega del Guadalquivir , una zona de elevada superficie citrícola. Las condiciones de humedad obligarán además a intensificar tratamientos fungicidas, incrementando aún más los costes de producción. Los daños estimados en cítricos ascienden a 42,1 millones euros. Los almendros , al igual que otros cultivos leñosos, han sufrido inundaciones y más adelante se podrá estimar los daños por asfixia radicular. Por otro lado, la asociación agraria ha destacado que el ganado ovino está sufriendo «afecciones graves en las pezuñas debido a la humedad constante y el encharcamiento, provocando infecciones importantes». Las parideras, «ya debilitadas por la enfermedad de la lengua azul, están registrando nuevas bajas por la muerte de corderos debido a la combinación de lluvia y frío». Además, «ante la falta de pastos naturales por el encharcamiento, los ganaderos se ven obligados a aportar más forraje del habitual, incrementando costes», ha dicho Adell. El porcino se encuentra en una «situación anormal de humedad y frío que afectará negativamente a su rendimiento productivo y, por tanto, a los ingresos del ganadero». En explotaciones extensivas de bovino se están registrando graves problemas derivados de la imposibilidad de acceso a las fincas. Se han producido incluso «muertes de vacas preñadas por falta de asistencia veterinaria, al no poder entrar en las explotaciones debido al estado de los caminos y suelos». Además, los fuertes vientos y las lluvias han provocado el corte de accesos a explotaciones por desbordamiento de arroyos y pasos de agua intransitables. También se han registrado derrumbamientos de muretes, daños en cancelas y alambradas, así como en puntos de captación de agua y sistemas solares, arrastrados por la fuerza del agua y el viento.