Un grupo de padres y madres del colegio Florencio Jardiel de Peñaflor, en Zaragoza, ha dicho basta. Cansados de que sus hijos coman cada día de táper, han decidido 'okupar' este viernes la cocina del centro, completamente nueva y equipada desde hace meses, para empezar a preparar ellos mismos la comida. La instalación, que ha superado todas las inspecciones técnicas y sanitarias, se encuentra a la espera de lo que ellos denominan una firma "política" para licitar la gestión del servicio. Ángel Escuín, uno de los padres impulsores de la iniciativa, explica la frustración que ha llevado a esta medida. "Hartos de cocinar todos los días en casa para que los niños viniesen de táper a un colegio público, y que una monitora los estuviese calentando en el microondas, hemos decidido entrar", señala. Los padres, que cuentan con carnés de manipulador de alimentos, se han organizado por turnos para asegurar el servicio. Para el estreno, el menú consiste en un plato único de macarrones con verduras y mandarinas de postre. "Ya que es una cocina que está nueva a estrenar y nos tenemos que hacer un poco a ella también, vamos a hacer un plato único potente", detalla Escuín. La elección de un menú rápido no es casual. Les obliga el mal tiempo, ya que los niños tienen que comer en el exterior porque no tienen otro espacio habilitado. En esta primera jornada han comido cerca de 100 personas, incluyendo a los niños que habitualmente se quedan al comedor pero también quienes no usan el servicio, que han acudido con sus familias para mostrar su apoyo. Escuín no es cocinero profesional, tiene experiencia cocinando para grandes grupos en colectivos de tiempo libre, al igual que otras familias implicadas. Fuentes del Gobierno de Aragón aseguran que esta espera tiene una explicación. Según el Departamento de Educación, el de Peñaflor "era el único colegio de la provincia de Zaragoza sin tener este servicio" porque "ninguna administración educativa les atendió antes". El proyecto ha sido posible gracias a la colaboración de dos administraciones: el Ayuntamiento de Zaragoza, que ha facilitado el espacio, y el propio Ejecutivo autonómico. El Departamento de Educación ha sido el encargado de equipar la cocina, con una inversión cercana a los 60.000 euros. Desde el Gobierno aragonés aseguran que las instalaciones ya han pasado sus correspondientes inspecciones. Además, afirman que "tanto la alcaldesa de Peñaflor como el centro educativo son conocedores de que se va a licitar la gestión para su entrada en servicio en septiembre". Con esta previsión, el comedor estaría oficialmente operativo para el próximo curso escolar 2025-2026. El lunes, el director del Servicio provincial de Educación se reunirá con la directora del centro y el AMPA. Desde el departamento señalan que ocupar la cocina de esta manera es un hecho "muy grave", tanto por el uso de las instalaciones públicas sin permiso como por la necesidad de garantizar la seguridad alimentaria. En esa reunión, se abordarán también posibles soluciones mientras tanto y hasta que en septiembre entre en servicio la cocina in situ.