A escasas horas de que el calendario marque el 14 de febrero, las calles de Vigo respiran un ajetreo que desmiente cualquier teoría sobre el fin del romanticismo tradicional. Lejos de conformarse con un simple mensaje de WhatsApp o un emoji cariñoso, los jóvenes vigueses están liderando un sorprendente regreso a los clásicos: el ramo de rosas y la joya con significado. En las distancias cortas, el "postureo" digital y el sentimiento analógico se dan la mano en negocios locales que estos días no dan abasto con los encargos de última hora. El regreso de las flores entre los jóvenes En la Floristería Edén, situada en las proximidades de Vialia, su gerente Nuria confirma que la idea de que los jóvenes ya no regalan flores es un mito del pasado. De hecho, vive una realidad completamente opuesta gracias al impacto de la imagen en el mundo actual. "Hay un repunte importante en las ventas por parte de la gente joven. Yo creo que han parado en las redes sociales. Ellos te piden flores, ellos se fotografían con las flores, las novias recogiéndolas", explica Nuria mientras prepara los pedidos que inundarán la ciudad mañana. Según la florista, con 35 años de experiencia en el sector, este fenómeno ha transformado el negocio, convirtiendo al ramo en el accesorio perfecto para compartir en Instagram mientras se vive el momento. Aunque las rosas rojas siguen siendo las reinas indiscutibles, las plantas de cuidados sencillos, como la sansevieria, también ganan terreno entre quienes buscan un detalle duradero. El simbolismo triunfa en las joyas A pocos minutos de allí, en pleno centro, Manuel Pato, propietario de la Joyería Suiza, observa un patrón similar, aunque con la adrenalina propia de quien conoce bien el perfil del comprador joven. Para Manuel, el relevo generacional en la tradición joyera es evidente, aunque cambien las formas y los tiempos. "La gente joven, la que suele regalar este tipo de regalo, lo deja casi casi como para hoy es tarde, mañana por la mañana, apuran las compras en ese tema", comenta con una sonrisa sobre esa tendencia a esperar al último suspiro para elegir el detalle perfecto. A pesar de las prisas, el sentimiento permanece intacto. Los jóvenes buscan hoy piezas con un alto valor simbólico, desde colgantes del “árbol de la vida” hasta los corazones que se dividen en dos piezas para que cada miembro de la pareja lleve una parte consigo. Un detalle para recordar En la Joyería Suiza el presupuesto no es un impedimento para mantener viva la llama, ya que los clientes más jóvenes suelen buscar detalles que oscilan entre los 100 y los 300 euros, priorizando siempre el significado del regalo. Ya sea con una sortija fina que se pueda acumular en el dedo o con un colgante personalizado, el objetivo es el mismo: dejar un recuerdo tangible. Como bien apunta Manuel, "la gente joven sigue regalando joyas con esa diferencia que antes tú me explicabas, pero sigue esa tradición de regalar una joya". Así, entre pétalos frescos y metales preciosos, Vigo demuestra que por mucho que cambien las épocas, el lenguaje del amor sigue necesitando de esos pequeños grandes detalles que se pueden tocar, oler y, por supuesto, publicar. ¿Y tú? ¿Eres de los que ya tiene el encargo listo o te veremos mañana apurando las últimas rosas en la puerta de la floristería?