La ciudad de Talavera de la Reina vive una situación muy delicada debido a las intensas lluvias que han provocado el colapso de los colectores y graves inundaciones, especialmente en la zona de Entretorres. La situación actual es considerablemente más grave que la registrada el año pasado, ya que el origen del problema se encuentra en las precipitaciones acumuladas en la sierra colindante, que superan los 100 litros por metro cuadrado y que vierten directamente sobre la ciudad. El alcalde de la ciudad, José Julián Gregorio, ha descrito un panorama desolador que afecta a muchas familias. Durante la noche de este jueves han caído casi 25 litros por metro cuadrado sobre la localidad, agravando una crisis que comenzó el miércoles de la semana pasada y que mantiene en vilo a los vecinos. Los equipos de emergencia trabajan sin descanso, pero el volumen de agua que anega la ciudad supera la capacidad de respuesta. La magnitud del problema es tal que las bombas de achique, que operan día y noche, parecen no dar abasto. Según ha explicado el alcalde, el incesante flujo de agua procedente de los arroyos que atraviesan la ciudad converge en la zona de Entretorres, provocando un colapso total en puntos críticos como los dos ojos de salida del agua de La Portiña. A pesar de extraer dos millones de litros de agua por hora hacia el Tajo con más de 28 equipos de bomberos, las calles siguen anegadas. El último episodio de lluvias ha obligado a cortar de nuevo varias calles durante la madrugada, entre ellas Cristo de la Salud, Mula, San Martín e Hilanderas, evidenciando la fragilidad de la infraestructura ante un fenómeno de esta escala. A esto se suma que el pantano de La Portiña, el embalse de la ciudad, se encuentra al 95 % de su capacidad y está desaguando continuamente, aportando más caudal a un sistema ya saturado. La clave de la gravedad de estas inundaciones reside en un factor hasta ahora invisible: el subsuelo. El Ayuntamiento encargó un estudio geotécnico para comprender por qué el agua no deja de manar en la zona de Entretorres. Las conclusiones de las primeras catas confirman la principal hipótesis de los técnicos. Según ha revelado el alcalde, el nivel freático en la ciudad de Talavera está a ras del suelo. En palabras del propio José Julián Gregorio, "el nivel de agua en Talavera de la Reina está ya a nivel de asfalto". Esta situación provoca que el agua no solo inunde las calles, sino que brote directamente del subsuelo, un fenómeno que inutiliza los garajes y plantas bajas. La consecuencia directa es que el agua rezuma por las paredes de los garajes. Esta situación afecta a numerosas calles más allá del epicentro de Entretorres. El problema, por tanto, no es un simple atasco, sino la saturación total de la capa freática de la ciudad. El alcalde ha insistido en que la situación de este año es excepcional, superando con creces episodios anteriores. La apertura de las compuertas del embalse de La Portiña es un buen termómetro de la magnitud de la crisis. Gregorio ha subrayado la excepcionalidad del evento, señalando que "La Portiña ha llegado a abrirse lo que hacía en 20 años no se había abierto". En medio de la crisis, Gregorio ha lamentado la falta de apoyo institucional por parte de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Afirma haber pedido ayuda públicamente al presidente regional, Emiliano García-Page, sin haber recibido respuesta. "Le pedí delante de toda la comunidad educativa que teníamos un problema muy delicado en Talavera [...], y se lo dije públicamente ese día, que necesitamos el apoyo de la junta", ha declarado el alcalde, quien sí ha recibido la visita y el apoyo del presidente regional del PP, Paco Núñez. El equipo de gobierno ya tiene perfilado un plan de acción para mitigar futuras inundaciones. Entre las medidas previstas destaca la construcción de un nuevo aliviadero en la zona del puente nuevo del Príncipe para reducir la carga de agua que llega a Entretorres. También se planean actuaciones para limpiar los arrastres del arroyo antes de su desembocadura en el río y se solicitará la declaración de zona catastrófica para acceder a todas las ayudas posibles. Gregorio ha recordado que en los últimos dos años se han solucionado problemas históricos de inundaciones en otras áreas de la ciudad, como en la zona de los chalets de Jesús Gil y en la zona de Carpinteros. Sin embargo, ha admitido que la actual crisis, provocada por el ascenso del nivel freático a causa de los cinco arroyos subterráneos que recorren la ciudad, ha superado todas las previsiones y defensas existentes. A la crisis por las inundaciones se ha sumado la tragedia humana. Un hombre de unos 50 años falleció este miércoles al ser arrollado su vehículo por un tren en un paso a nivel sin barrera. Este suceso ha reavivado la histórica demanda de Talavera para la eliminación de todos los pasos a nivel y la modernización de su infraestructura ferroviaria. El alcalde se ha sumado al dolor de la familia y ha aprovechado para denunciar el retraso del Gobierno de España en la tramitación del estudio de impacto medioambiental para el nuevo trazado ferroviario. "Ya está bien, que llevamos ya 30 años diciendo que en Talavera vamos a tener un tren de garantías", ha sentenciado Gregorio, quien ha destacado la impresionante actuación de los servicios de emergencia para evacuar a los 190 pasajeros del tren afectado.