El incremento del uso del coche particular ante los problemas del tren tras los trágicos accidentes de Adamuz y Gélida en los que perdieron la vida 47 personas; los elevados precios de los aviones y el tren de borrascas que azota España; ha vuelto a poner el foco en el estado de la infraestructura más democrática y presente en la vida de los ciudadanos: la carretera. Circunstancias por las que miles de españoles han vuelto a echar mano de los coches o autobuses para poder llevar a cabo sus desplazamientos y cumplir con sus obligaciones. Solución que, sin embargo, más allá de ser efectiva, resulta peligrosa. ¿Qué es lo que está pasando en las carreteras? Socavones como elefantes en autovías y autopistas, agravados por las lluvias de las últimas semanas, "verdaderos agujeros asesinos" que inundan las redes sociales mostrando la realidad de una deficitaria red de carreteras, que presume ser líder europeo en este tipo de infraestructuras. Quejas, denuncias, miedo, hartazgo ... que recopilamos en 'Mediodía COPE': La situación ha generado numerosas quejas de ciudadanos, como las que alertaban del peligro en el kilómetro 307 de la A-4, donde varios coches sufrieron reventones de ruedas. Un conductor interpelaba directamente al ministro de Transportes: "Señor Puente, estoy hasta las narices de pagar impuestos para tener estas carreteras de mierda". España, a pesar de ser líder europeo con una de las redes de carreteras de alta capacidad más extensas de Europa, superando los 15.000 kilómetros de autovías y autopistas, y con un total de 165.000 km de carreteras de todo tiopo, sufre un importante déficit de conservación. Según estimaciones de la Asociación de Empresas de Conservación y Explotación de Infraestructuras (ACEX), la inversión necesaria sería de unos 100.000 euros al año por kilómetro, pero actualmente se invierten solo alrededor de 23.000 euros. Federico Soria, presidente de ACEX, ha sido tajante al respecto de la inversión en la red estatal. "Necesitamos invertir en la red estatal 2.000 millones de euros", ha afirmado, una cifra muy alejada de la realidad presupuestaria actual, más en un contexto sin presupuestos generales del Estado desde hace cuatro años. A esta crisis se suma la reciente dimisión de la jefa de conservación de carreteras del ministerio, Paula Pérez. Mientras algunas informaciones apuntan a discrepancias con las políticas del ministerio, desde Transportes aseguran que se debe a una suma de motivos personales y profesionales dentro de la "absoluta normalidad". Nadie mejor para conocer la realidad a pie de asfalto que un camionero, Óscar Blanco, que lleva desde los 22 años recorriendo las carreteras. Blanco, que se encontraba en ruta, ha calificado la situación actual de las carreteras como "penosa", asegurando que "conocieron tiempos mejores" y que el firme se ha deteriorado gravemente con las últimas tormentas. El transportista ha criticado que desde hace tiempo "no se asfalta, lo que se hace es parchear", una solución insuficiente que, con el agua y la sal, termina por desaparecer. La medida actual, denuncia, consiste en "poner unos conos y, bueno, pues, parece ser que con eso ya se se arregla", pero el problema de fondo persiste. Este mal estado no solo afecta a los vehículos, sino también a los propios conductores. "Los vehículos sufren y las espaldas de los que llevamos los vehículos también", ha explicado Óscar Blanco. Aunque conduce un tráiler moderno y cómodo, ha asegurado que circular por algunas vías es como hacerlo por un "sendero". Blanco ha señalado tramos concretos en autovías como la A-67 (Palencia-Santander), la A-66 (Ruta de la Plata) o la A-1. "Nuestro carril, sobre todo, el derecho en las autovías, tiene tramos impracticables, es un bache continuo", ha sentenciado, confirmando que esta situación hace el viaje "totalmente, mucho más peligroso".