María Vetican, veterinaria: «Cuanto más grande, antes envejece tu perro»

En España hay en la actualidad cerca de 10 millones de perros, lo que en datos significa a que una de cada cuatro familias convive con un compañero de cuatro años . En las últimas tres décadas los canes han pasado de tener una función práctica a ocupar un lugar central en el hogar, siendo miembros de la familia, compañeros de vida...y una buena partida fija en el presupuesto mensual. Atender a un animal implica una responsabilidad a largo plazo ya que requiere cuidados que evolucionan con la edad. Pero, ¿en qué momento un perro o un gato se considera viejo? La veterinaria y divulgadora María Sanz, conocida en redes sociales como María Vetican , explica que la vejez no llega a la misma edad para todos los animales. «En el caso de los perros, depende mucho del tamaño: cuanto más grande, antes envejece», señala la experta. Así, un perro pequeño de menos de 10 kilos empieza a ser sénior entre los 10 y 11 años. Los perros medianos, de entre 10 y 25 kilos, alcanzan esa etapa a los 8 o 9 años; los grandes, de 25 a 45 kilos, lo hacen entre los 7 y 8; y las razas gigantes, de más de 45 kilos, a partir de los 5 o 6 años. En los gatos la edad de envejecimiento es más uniforme: «Entre los 9 y 10 años ya se les considera mayores, sin importar su peso», explica la especialista en la grabación. A partir de ese momento, tanto en perros como en felinos, comienzan los llamados cambios asociados al envejecimiento, que marcan la transición entre la etapa 'senior' y la 'geriátrica'. Entre las señales más frecuentes en perros destacan la pérdida de agilidad, la rigidez articular, la pérdida de audición o visión (por ejemplo, cataratas), el aumento del sueño, la aparición de canas en el hocico y los cambios de peso. En los gatos, expertos de Tiendanimal apuntan que el pelaje puede perder brillo y volverse quebradizo, las uñas se engrosan o crecen más de lo normal, y aparecen más problemas dentales por desgaste o gingivitis. También pueden mostrar menor actividad y fluctuaciones de peso por pérdida de masa muscular. Identificar estos signos es clave para adaptar los cuidados y mejorar su calidad de vida . «A partir de esta edad hay que poner más atención a su alimentación, realizar chequeos veterinarios más frecuentes y ajustar su entorno para facilitarles el movimiento», recomienda la veterinaria. La veterinaria también recuerda que los cambios de comportamiento -como alteraciones en la respiración, tos repentina, aparición de bultos o signos de dolor- merecen revisión inmediata. «Detectar una enfermedad a tiempo puede alargar su esperanza de vida y mejorar su bienestar», subraya. Con el paso de los años, los animales no solo envejecen físicamente ; su relación con sus cuidadores también evoluciona.