Aitor y Santi, media vida trabajando en Tubos Reunidos: "Hemos visto a muchas empresas grandes caer"

El comité de empresa de Tubos Reunidos ha salido con sensación "agridulce" de su primera reunión con el Gobierno vasco y las diputaciones de Álava y Bizkaia tras conocer el ERE que afecta a 301 trabajadores. Según le han transmitido las administraciones, la prioridad es que la compañía sea "viable" y, para ello, es imprescindible "reestructurar" su deuda, que ronda los 250 millones de euros. Más de 112 millones corresponden al préstamo que hizo la SEPI a la empresa en 2021 y parece que el Ministerio de Industria está abierto a buscar una vía de oxígeno para Tubos. La misma sensibilidad muestra el Gobierno vasco respecto a sus 16 millones prestados. Eso sí, "siempre de la mano de otros acreedores y haciendo un esfuerzo proporcional", ha señalado en una nota. Por su parte, el diputado general de Álava, Ramiro González, ha reafirmado su compromiso de "garantizar la continuidad de la empresa con un volumen de empleo que le permita seguir siendo referente de Aiaraldea". Tras el encuentro celebrado en Vitoria, ha asegurado que la institución foral se va a "implicar hasta el fondo con el futuro de Tubos porque la situación lo merece y lo exige". El comité de empresa, presidido en su planta de Amurrio por Andrés García (UGT), ha agradecido la "disposición" de las instituciones, pero ha salido preocupado por su "silencio" ante la pregunta reiterada de si el ERE planteado a 274 empleados de la fábrica alavesa y a 27 en la de Trapagaran es necesario. "No nos han contestado. Centran todo el problema en reestructurar la deuda, es su primer objetivo". Durante la reunión, que ha durado algo más de dos horas, alrededor de 300 trabajadores de Tubos Reunidos han permanecido concentrados ante la sede del Gobierno vasco tras una pancarta que rezaba 'No a los despidos. No al ERE'. Entre ellos, Aitor, que cuenta a COPE Euskadi que lleva "media vida" trabajando en la fábrica de Tubos en Amurrio y ahora vive con "mucha incertidumbre y disgusto", como el resto de la plantilla, este proceso de recortes. "Nos falta mucha información, nos han dado una pincelada" de lo que viene, se lamenta. "Miramos atrás y hemos visto a muchas empresas grandes que han caído. Dejar caer a Tubos sería dejar a muchas familias en casa". Hace tan solo un año que cerró Guardian su planta de Llodio (con 171 trabajadores) en el valle de Ayala, sacudido por otros tantos persianazos industriales en los últimos años como el de Galvista. Santi, otro de los trabajadores concentrados frente a la sede en Vitoria del Gobierno vasco, suma 25 años en la planta de Tubos en Amurrio y nos confiesa que el "miedo" es ahora un compañero más de los trabajadores. Por el momento no hay fecha para una nueva reunión con las instituciones pero sí con la dirección de la empresa para negociar el ERE, será el próximo martes 17. Ese día el comité de empresa de Amurrio ha convocado una huelga de 24 horas en esta planta, que se repetirá los días 23 y 26 de febrero y 4 y 9 de marzo coincidiendo con las otras cuatro reuniones previstas con la empresa durante el periodo de consultas del ERE. En el caso de la Trapagaran el comité no ha convocado huelga, aunque sí lo han hecho en solitario los sindicatos LAB y ESK.