«La confianza tarda años en construirse y minutos en derrumbarse». Este aforismo resume bien la que ha sido la semana más extraña del ferrocarril en Vigo en las últimas décadas. Afortunadamente, a diferencia de Rande en 1976 o Porriño en 2016 no hubo que lamentar ninguna víctima o herido, pero la situación vivida en este comienzo de febrero en la ciudad ha manchado la imagen del que en 2024 fue el principal medio de transporte con 2,6 millones de pasajeros entre las estaciones de Urzáiz y Guixar.