Claves para afrontar San Valentín sin frustración

La llegada de San Valentín activa emociones profundas como el amor y el afecto, pero también puede generar frustración. En las últimas décadas, la celebración se ha centrado en una idealización amorosa que fomenta una imagen poco realista de las relaciones y una fuerte presión comercial. Esta visión, según explica el doctor Javier García Campayo, médico psiquiatra y catedrático , provoca que "si no tienes pareja, que además tiene estos altos ideales románticos, sientes que  eres un fracaso de persona, y eso produce mucho malestar". El especialista es tajante al afirmar que la pareja ideal no existe. "Los humanos tenemos nuestras limitaciones, podemos tener relaciones muy profundas y muy satisfactorias, pero siempre habrá discrepancias", sostiene. Para García Campayo, es fundamental que la idealización se pierda para poder construir una relación real, ya que de lo contrario, solo se dificulta la conexión genuina entre dos personas. Uno de los problemas de San Valentín es que concentra toda la satisfacción afectiva exclusivamente en la relación de pareja. Sin embargo, el psiquiatra recuerda que existen muchos tipos de amor. Lo que indican los estudios, según el doctor, "es que lo importante es tener la sensación de otros seres humanos que sientes que te van a apoyar cuando lo necesites". La amistad y los vínculos familiares son un pilar fundamental de apoyo social percibido. García Campayo subraya que "una relación de pareja no satisfactoria acaba produciendo más malestar físico y psicológico que una no relación". Por ello, para quienes no tienen pareja, ya sea por elección o por circunstancias, es clave cuidar y valorar esas otras conexiones. "Los amigos, la familia, compañeros de trabajo, etcétera, cuando esa conexión es intensa y satisfactoria, sustituye perfectamente una relación de pareja que no se tenga en este momento", aclara. Para las personas que desearían tener pareja y no la tienen, el primer paso para transformar el malestar en motivación es "conectar con ese malestar". El experto recomienda no negarlo, tomar consciencia de la situación y aceptarla como un estado presente que puede cambiar. Este proceso permite convertir la frustración en un plan de acción para "aumentar las relaciones interpersonales" que, eventualmente, puedan conducir a una pareja, sin dejar de valorar los vínculos ya existentes. El malestar en San Valentín también afecta a quienes sí tienen pareja. La sensación de que la propia relación no cumple con los estándares idealizados que se proyectan en redes sociales puede generar envidia, tristeza o rabia. Ante esto, García Campayo advierte que "en este momento, la felicidad se ha convertido en un artículo de consumo, y muchas personas presumen de ser mucho más de lo que son". La realidad, insiste el psiquiatra, es que todas las relaciones tienen altibajos. "Darse cuenta de que todas las relaciones tienen esos aspectos y quienes presumen de una felicidad ilimitada es porque, de alguna forma, quieren presumir de felicidad, no tanto de la relación, tiene que servirnos para ser conscientes de que hay que valorar la relación, mejorarla en lo que podamos, pero somos humanos, nada es perfecto". Finalmente, el doctor reflexiona sobre el cambio generacional en las expectativas. "Cada nueva generación tenemos más expectativas de que las cosas sean como nosotros queremos que sea", afirma. Esto ha elevado el listón en las relaciones, donde el individualismo ha ganado terreno. Según García Campayo, ahora se prioriza el "yo quiero, deseo, necesito" frente a la negociación y el esfuerzo por el bien común de la pareja o la familia, una visión que, concluye, "no es ni buena ni mala, simplemente es diferente".