La revolución en los comedores escolares: así es la nueva ley que destierra los ultraprocesados

España se prepara para un cambio significativo en la alimentación de sus escolares. Un nuevo real decreto, que entrará en vigor el 16 de abril de 2026, establecerá nuevas directrices de seguridad alimentaria y nutrición en los centros educativos. Esta normativa busca promover un consumo más sostenible y menús equilibrados en colegios privados, concertados y centros de FP básica y media. Para analizar su impacto, la nutricionista y divulgadora Andrea Díaz Pereira, miembro del consejo general del colegio de dietistas, ha desgranado las claves de esta nueva legislación. Según explica Díaz Pereira, los cambios son sustanciales. Al menos un 45% de la oferta deberá consistir en frutas y verduras de temporada, y se dará predominio a los cereales integrales, los frutos secos y el aceite de oliva virgen. Además, el uso de fritos se regulará estrictamente, permitiéndose únicamente con aceites oleicos y de oliva. Los productos procesados y ultraprocesados, como pizzas o empanadillas, estarán fuertemente limitados, con una frecuencia máxima de dos veces por mes. La sostenibilidad y la calidad de los productos también son pilares de la reforma. La experta señala que se exigirá que un mínimo del 5% del gasto total del comedor se destine a productos ecológicos. En cuanto a las proteínas, se priorizarán las carnes blancas, pescados, huevos y lácteos, además de potenciar las proteínas vegetales, que hasta ahora tenían un papel secundario. Por el contrario, se buscará disminuir el consumo de carne roja a la menor cantidad posible durante el mes. La normativa también contempla la creación de menús adaptados para necesidades especiales por alergias, intolerancias o para dietas veganas y vegetarianas. Otro de los focos de acción son las máquinas expendedoras, que deberán renovar su oferta por completo. Andrea Díaz Pereira detalla que el 80% de su contenido deberá ser saludable, y los productos que no lo sean no podrán estar a la vista directa. También se eliminará la publicidad de estos aparatos. Además, se prohibirán por completo las bebidas energizantes en el ámbito estudiantil. Esta medida busca reducir el consumo de cafeína elevada entre los jóvenes. Díaz Pereira considera muy positivo este nuevo decreto, ya que ataca el problema desde la infancia. “Si yo le enseño a mi hijo a comer saludable, va a ser un adulto que coma saludable”, afirma, subrayando que los hábitos adquiridos en casa se perpetúan en la vida adulta. La relevancia de esta normativa se entiende mejor al observar las cifras. La nutricionista cita la Encuesta de Salud de España de 2023, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Los datos revelan que el 55% de los adultos mayores de 18 años tiene exceso de peso y más del 15% sufre obesidad. En la población infantil el problema es igual de preocupante: uno de cada siete niños padece obesidad. Andrea Díaz Pereira califica la obesidad como una “enfermedad satélite”, ya que trae consigo otras patologías. “Si yo tengo obesidad, tengo enfermedades que me rodean, y cuando yo quito mi obesidad de mi cuerpo, se me van”, explica. Entre ellas se encuentran la diabetes tipo 2, la hipertensión, el síndrome metabólico y la hipercolesterolemia, una condición que, según la experta, se ha vuelto increíblemente común en niños durante la última década, algo impensable hace 50 años. Aunque la obligación inicial se centra en los centros educativos, la experta confirma que la intención es que estas medidas se implementen también en hospitales y residencias de ancianos, aunque para estos entornos todavía no hay una obligación definida. La idea de fondo es que la alimentación sea una herramienta más en el proceso de curación de los pacientes. En este sentido, Díaz Pereira es contundente al afirmar que “el alimento tiene que ser parte de la recuperación en un hospital, no solamente el alimento como sustento”. Esta visión choca con la percepción tradicional de la comida en centros sanitarios, a menudo criticada por su falta de calidad. La nueva perspectiva busca transformar la nutrición en un pilar fundamental del bienestar del paciente. Finalmente, la nutricionista recuerda que la alimentación, aunque es un pilar fundamental, no es el único factor. Advierte que de poco sirve mejorar los menús si no se combate el sedentarismo. “Si yo le doy lechuga y tomate a todos los niños, pero los tengo sentados jugando a la play todo el día, esos niños tienen una consecuencia a largo plazo”, concluye, enfatizando la necesidad de combinar una dieta saludable con actividad física regular.