Alonso realista: «No seremos los más rápidos en la primera carrera»

Concluye la primera semana de ensayos oficiales en Baréin y en Aston Martin cunde una mezcla de pesimismo mezclado con sereno realismo. El coche no rinde como se esperaba, el motor Honda lo ralentiza y el conjunto se resiente hasta cifras estratosféricas. Lance Stroll, este jueves, es casi cuatro segundos y medio peor que Kimi Antonelli (Mercedes), el mejor crono en Sakhir. Suena a drama. La coyuntura parecía favorable a Aston Martin. Un nuevo reglamento, el emperador del diseño contratado (Adrian Newey), alianza exclusiva con los motores Honda, millones de inversión en una fábrica, túnel del viento, ingenieros. La realidad es tozuda y no tiene vuelta de hoja: el bólido es lento y el motor muy frágil . El coche es 20 kilómetros por hora más lento que el Ferrari en la recta de Baréin. «Sin duda no estamos en la posición en la que queríamos estar. Empezamos con desventaja, perdernos los ensayos de Barcelona fue muy importante porque no solo nos perdimos los test, sino también los filming days previos. Algunos probaron el coche el 9 de enero [Audi], así que ahora llevan un mes analizando datos y resolviendo problemas», analiza Alonso ante la prensa en el golfo Pérsico. «Puede que las expectativas fueran muy altas, sobre todo sabiendo que ahora tenemos a Newey, a Honda y todo lo demás. Pero nosotros, dentro del equipo, siempre hemos estado bastante tranquilos; somos conscientes de lo difícil que es adaptarse a las nuevas reglas y de lo que supone integrar a Honda como unidad de potencia», dijo a Sky Italia. El chasco es notable en Aston Martin. Quedó claro con las palabras de Lance Stroll, el compañero de Alonso, hijo del propietario del equipo. «Estamos a cuatro segundos y medio de la cabeza. Es una combinación de cosas. Motor, equilibrio, agarre. No es solo una cosa. También el motor, seguro». Alonso fue más comedido que Stroll. «Estamos encontrando pequeños problemas aquí y allá, en cada tanda. Y esto está afectando al programa, no ruedas limpiamente, vuelta tras vuelta, y no se avanza en la configuración. Si tenemos un programa de pruebas de tres rigideces diferentes en la suspensión, hacemos una vuelta y luego aparece algo en los datos, tenemos que mirar o cambiar el sensor, volvemos otra vez, pero ha pasado una hora y la pista está diferente. Estamos encontrando limitaciones a la hora de desbloquear el rendimiento porque no rodamos de forma continua». Alonso no pierde la cabeza. Dice confiar en Adrian Newey, pese a la decepción de esta semana de entrenamientos: «Después de más de 30 años de dominio de Adrian en este deporte, no es que vaya a olvidar todo en un año. No sé dónde estamos en chasis y nivel de agarre, pero aunque no estemos al 100 %, pronto lo estaremos porque solucionaremos cualquier problema. En la unidad de potencia creo que tenemos que dar tiempo y comprender dónde estamos y mejorar lo antes posible». Alonso explicó lo variable de estos nuevos coches de F1: «Yo hice una vuelta en la que me salí en la curva 4 y, desde ese punto hasta la línea de meta, mejoré ocho décimas. Así que es solo para daros una idea del número de errores que hay en cada vuelta que estamos haciendo ahora. Hay vueltas en las que subimos y bajamos ocho décimas cambiando un ajuste. Así que no es que necesitemos encontrar dos décimas cuando optimizamos, quizás ganemos segundos cuando optimicemos todo». El piloto asturiano se rige por la cautela: «Somos realistas. No seremos los más rápidos en Melbourne (primera carrera del Mundial, 8 de marzo). Empezamos lentos y en desventaja, pero es difícil adivinar exactamente dónde». El resumen de la primera semana de test queda reflejado en varios equipos sólidos y dominantes, Mercedes, Ferrari, Red Bull y McLaren, entre ellos debería salir el ganador en el debut de Australia, y dos coches muy por debajo de los demás, Aston Martin y Cadillac. Entre ambos segmentos, un clase media en la que no destaca Williams. El equipo de Carlos ha rodado en tiempos muy poco brillantes en Baréin y no ha destacado en ninguna faceta. Según parece, el sobrepeso del coche lastra su rendimiento.