La nueva Romareda impresiona al presidente de la RFEF y se consolida como sede clave del Mundial 2030

La carrera de Zaragoza para consolidarse como una de las sedes clave del Mundial FIFA 2030 ha vivido este jueves un nuevo impulso con la visita del presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Rafael Louzán. El máximo dirigente federativo ha realizado un recorrido técnico por las obras del futuro estadio Ibercaja Romareda para supervisar de primera mano el estado de una infraestructura que se considera estratégica para la candidatura de España. Durante la visita, Louzán ha estado acompañado por una nutrida comitiva institucional, en la que destacaban el interlocutor de la ciudad como sede, Víctor Serrano; el gerente de la sociedad La Nueva Romareda, Martín Fuica; y el concejal de Deportes, Félix Brocate. El equipo de arquitectos e ingenieros de IDOM, firma que lidera el diseño y la dirección del proyecto, junto a los responsables de la constructora UTE OHLA y Altuna y Uria, han sido los encargados de guiar a la delegación por los avances de la construcción. Uno de los puntos centrales ha sido la comprobación sobre el terreno de la evolución de los trabajos. En este sentido, Víctor Serrano ha destacado que Louzán ha podido "verificar que el plan avanza según lo previsto, cumpliendo con los hitos marcados", y ha detallado que las obras "se han dividido en diez sectores y progresan adecuadamente" en cada una de sus fases. Este avance, calificado como de "buen ritmo", no solo es una garantía para cumplir con los exigentes plazos que marca la FIFA de cara al Mundial, sino que también asegura la correcta implementación de las soluciones constructivas más innovadoras. El nuevo estadio se está levantando bajo estrictas premisas de máxima calidad y sostenibilidad, con un diseño concebido específicamente para satisfacer y superar la exigente normativa de la FIFA para eventos de primer nivel mundial. El objetivo es que la infraestructura no solo esté lista a tiempo, sino que se posicione como un referente de modernidad y eficiencia. La ambición del proyecto va más allá de lo puramente deportivo. Según ha expresado Víctor Serrano, el objetivo final es "dotar a Zaragoza de un estadio de alta gama, capaz de albergar partidos de máxima exigencia internacional y ofrecer una experiencia inigualable a aficionados y deportistas", pero también "crear un equipamiento multidisciplinar que sea un faro arquitectónico para diversos eventos y actividades". La nueva Ibercaja Romareda aspira a convertirse en un nuevo icono para la ciudad, un motor de actividad durante todo el año y un espacio multifuncional a la altura de las grandes capitales europeas. La visita del presidente de la RFEF también ha servido para escenificar la unidad y el compromiso que rodean la candidatura aragonesa. El interlocutor de la sede ha puesto en valor "el modelo de colaboración institucional que define la candidatura zaragozana y la sintonía entre las diferentes administraciones". Serrano considera que esta cooperación es "un activo fundamental que hace de Zaragoza una sede sólida y comprometida" con el éxito del campeonato. Esta imagen de unidad se proyecta como una de las grandes fortalezas de la propuesta de la ciudad. Durante el encuentro, Serrano ha insistido en este mensaje, asegurando que "la coordinación que estamos viendo aquí, sumada a la seriedad en la ejecución de la obra, demuestra que Zaragoza es una apuesta segura", una idea que ha sido bien recibida por la delegación federativa. Con estas palabras, la capital aragonesa no solo presenta "un proyecto arquitectónico viable y moderno", sino que también transmite la imagen de "una sede firme, responsable y totalmente enfocada en el éxito organizativo del Mundial 2030", cumpliendo con las expectativas de rigor y profesionalidad que exige un evento de esta magnitud. Más allá de la propia infraestructura deportiva, la celebración del Mundial de Fútbol en Zaragoza supondrá una inyección económica sin precedentes para la ciudad y su entorno. Víctor Serrano ha recordado durante la visita los primeros estudios de viabilidad, que arrojan cifras muy optimistas sobre los beneficios que generará el evento en la capital aragonesa. El retorno esperado convierte la inversión en el estadio en una apuesta estratégica con un gran potencial de futuro. Estos análisis preliminares, según ha detallado el consejero, "sitúan el impacto económico global de ser sede mundialista, entre los ingresos directos, indirectos e inducidos, en una horquilla de 350 a 500 millones de euros para la ciudad de Zaragoza". Este retorno masivo provendría de múltiples vías, como "la inversión directa, el impacto turístico y el gasto de los visitantes, la creación de empleo tanto en la fase de construcción como en la de explotación, y el incalculable valor de marca, imagen y marketing para la ciudad". Con la conclusión de esta visita, Zaragoza reafirma su compromiso con el fútbol nacional e internacional y da un paso más en su carrera por ser una de las grandes protagonistas del Mundial 2030. En palabras de Serrano, la nueva Ibercaja Romareda "será mucho más que un estadio: será el símbolo de una ciudad preparada para acoger un evento mundial de primera magnitud, dejando un legado de modernidad y deporte para las futuras generaciones", un proyecto que trasciende lo deportivo para convertirse en un verdadero motor de transformación urbana y social.