El campo griego traslada sus protestas al Parlamento

Decenas de tractores llegaron a primera hora de la tarde a la emblemática plaza de Syntagma, frente al Parlamento heleno, para exigir al Gobierno medidas urgentes que reduzcan los costes de producción y garanticen la supervivencia del sector primario. Procedentes de distintos puntos del país, los agricultores permanecerán concentrados durante la noche en el centro de la capital y han anunciado que los vehículos agrícolas no abandonarán Atenas hasta el sábado al mediodía. A las cuatro de la tarde, hora local, tuvo lugar una asamblea seguida de una tractorada que inundó la plaza situada frente al Parlamento. «El coste de producción es inasumible. Si los agricultores no producimos, no hay vida», explica a ABC Yorgos Kótsaris, agricultor de Eubea, que ha acudido a la concentración con dos tractores. Kótsaris denuncia que el diésel agrícola cuesta 1,5 euros por litro, frente a los 0,9 euros que se paga en países vecinos. «El abono cuesta ahora 25 euros cuando hace pocos años pagábamos cinco euros; pagamos la electricidad más cara que el resto de Europa, pese a que hay parques eólicos por todo el país. El dinero de los griegos es solo para pagar facturas. Las familias no pueden salir adelante», lamenta. La movilización se produce tras casi dos meses de bloqueos en las principales autopistas del país. El pasado enero, los agricultores mantuvieron una reunión con el primer ministro, Kyriakos Mitsotakis, pero aseguran que el encuentro no cumplió sus expectativas. Ahora trasladan la protesta al corazón político de Grecia. Kótsaris hace hincapié en que los agricultores levantaron los bloqueos tras 55 días debido al frío, no porque sus demandas hubieran sido atendidas. «Si el Gobierno hubiera querido solucionarlo, podría haberlo hecho. Lo que pedimos es simple», sostiene. Uno de los ejes centrales de la protesta es el escándalo relacionado con las ayudas europeas gestionadas por del Organismo de Pagos y Control de Ayudas de la UE (Opekepé, por sus siglas en griego) y por la que personas ajenas al sector se beneficiaron durante años de subvenciones que no les correspondían. «Vengo de una región donde el invierno dura ocho meses. Es muy difícil programar la próxima cosecha. Además, ostentamos el récord de despoblación del país y nadie nos escucha. No nos llegan las ayudas y nuestra cartera está vacía, mientras hemos visto como gente que ni siquiera trabajaba la tierra se ha llenado los bolsillos con las ayudas y nos ha dejado sin nada a quienes trabajamos de sol a sol», se queja Jrisóstomos Pavlidis, agricultor de 60 años de edad que ha llegado desde la región de Grevená, en el norte del país. «Si el Gobierno no puede controlar a los ladrones, que dimitan. Y si no lo hacen, son cómplices», añade. Los agricultores y ganaderos también protestan contra el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur, que los agricultores consideran una «amenaza para la producción nacional». «Estamos desesperados, endeudados, nos sentimos ciudadanos de tercera categoría», afirma Yannis Dinas, ganadero de Kozani. «Con el acuerdo de Mercosur vamos a salir perdiendo todos y solo ganarán unos pocos». Con los tractores frente al Parlamento, el campo griego intensifica la presión sobre el Ejecutivo. Los manifestantes aseguran que las movilizaciones continuarán hasta que el Gobierno adopte medidas concretas para abaratar los costes de producción, garantizar la transparencia en la distribución de ayudas, la aprobación de indemnizaciones que cubran el 100% de las pérdidas en caso de catástrofes naturales y proteger al sector frente a la competencia exterior. «No vemos la luz al final del túnel», repiten. Y esta vez, advierten, no piensan marcharse sin respuesta.