Primera ruta del año 2026, año importantísimo para la Plataforma A Desalambrar al cumplirse 25 años desde nuestra fundación y porque puede ser el año en que se vean resueltas dos de las reivindicaciones de apertura y deslinde de caminos públicos por las que venimos luchando desde hace demasiado tiempo: el Camino del Bañuelo, eje vertebrador de algunos de los caminos más transitados de nuestra sierra y la Vereda del Pretorio en el tramo que transcurre por la finca de la Priorita, que completaría la totalidad de la Vereda desde la capital hasta el Guadiato sin necesidad de transitar por carretera alguna. Para iniciar el año con la ruta en un domingo de enero, partimos en coches compartidos desde la Malmuerta hasta el consultorio médico de Cerro Muriano, punto de inicio de la ruta donde nos congregamos más de sesenta senderistas a los que nos recibió una mañana de sol radiante al que saludamos tras unas semanas donde las nubes, las lluvias y el frío predominaron en Córdoba. Cascada en arroyo de las Gachas Negras. Para los amantes del senderismo el invierno tiene un encanto especial. Equiparte con el consabido sistema de tres capas, calzarte las botas, los guantes y el gorro para recorrer en hora temprana los caminos cubiertos de escarcha o directamente congelados, observar la naturaleza en pausa por el frío y ver como el calor de los primeros rayos de sol transforman el color blanco de la vegetación en un verde húmedo y explotar todos sus aromas, nos hacen anticipar una primavera en pleno enero. Con este precioso día, iniciamos nuestra ruta por la Cañada Real Soriana Oriental que fue, durante mucho tiempo, uno de los caminos ganaderos más importantes de la red trashumante que cubría la Península Ibérica. Unía el Sistema Ibérico con Andalucía a través de 800 kilómetros. Un camino en el que antaño era natural observar los rebaños trashumantes y que hoy día es mayormente transitado por senderistas y cicloturistas. Aprovechamos para subir hasta la Ermita de Los Pinares, donde pudimos admirar el paisaje sobre la Capital y divisar las lejanas cumbres nevadas de Sierra Nevada, Cabra, Sierra Mágina y la Subbética. Desde la Ermita, bajamos hasta el Túnel abandonado de La Mocha, cogiendo la antigua vía de la línea de tren de Almorchón y adentrarnos en la Vereda de la Armenta. En el año 2007 se aprobó el deslinde definitivo de esta Vereda, que ya aparecía descrita en las Ordenanzas Municipales de finales del XIX, tras una dura lucha con administración pública y propietarios. Ese año, la Plataforma consiguió habilitar esta Vereda y desde entonces la realizamos al menos una vez al año para su mantenimiento y conservación. Esta vereda transcurre por uno de los paisajes más hermosos de nuestra sierra, de alto valor por su flora y fauna, destacando su recorrido en los días más calurosos al discurrir por una zona muy umbría donde el termómetro desciende más de cinco grados. Los pinos, jaras, romero y resto de paisaje mediterráneo, se mezclan con infinidad de setas y hongos muy apreciados por los apasionados de la micología. Vereda de La Armenta. La Vereda culmina, o nace según el sentido, en la Vereda de Las Pedrocheñas a la altura del Camino de la Cuesta del Gallo, donde, una vez más nos encontramos con una cancela, aunque se puede pasar por el lateral. Ya en la Vereda de las Pedrocheñas, que une Cerro Muriano con Alcolea, decidimos tomar como alternativa el cauce del arroyo que la población local denomina Gachas Negras, por tener su nacimiento en el paraje del mismo nombre y asociado a los sedimentos de los residuos de los lavaderos de cobre. En épocas de lluvia, este arroyo se convierte en un oasis escondido donde el agua, la piedra y las cascadas forman una bellísima estampa a tan solo 15 minutos de nuestra ciudad. Culminamos la ruta paseando entre las ruinas de las instalaciones de Copper Córdoba, empresa inglesa que a principios del XIX se estableció en el pueblo para relanzar la explotación del cobre, dotando a Cerro Muriano de unas instalaciones industriales y un aumento de mano de obra y población que sirvieron para que en 2010 se declarase la zona minera de Cerro Muriano como Bien de Interés Cultural, con la tipología de Sitio Histórico. Para terminar, y mostrando una vez más nuestra faceta más reivindicativa, nos preguntamos qué hace falta para que nuestras administraciones dejen de torear la puesta en valor de la antigua vía de tren de Almorchón a su paso por la provincia de Córdoba para convertirla en Vía Verde. Foto de grupo delante de las Gachas Negras. Transformar los 15 kilómetros que conectan la capital con Cerro Muriano en una Vía Verde accesible para caballistas, senderistas y cicloturistas, dotarían a la ciudadanía de un espacio único al recorrer algunos de los parajes más bellos de nuestra sierra, que como en su día comentó algún político “tiene un importante potencial a nivel deportivo, recreativo y turístico, y una provincia como la nuestra, que encabeza la tasa de paro en toda España, no puede permitirse dejar pasar la oportunidad de convertir este valor en un motor de desarrollo” Si tomamos como ejemplo el impacto que la adecuación de la Cuesta del Reventón y el nuevo Cinturón Verde ha supuesto en cuanto al exponencial aumento de usuarios de todas las edades, tipologías y condición, no cabe duda que aquellos dirigentes que acometan la recuperación y creación de la única Vía Verde que transcurriría por el interior de una capital, pasarían a la historia como auténticos servidores públicos al servicio de un bien común: hacer de Córdoba una ciudad más saludable y armoniosa con su entorno natural.