"Mi apellido, el de mi familia, es el que están clamando millones de iraníes en las calles. Yo asumo el desafío de encabezar la transición hacia una democracia, acorde modelo que surja de unas elecciones libres": con estas palabras justificó Reza Pahlaví, el hijo del último shah de Irán, su convocatoria de nuevas protestas en su país, frente a una brutal represión de Teherán que ha causado entre 7.000 y 11.000 muertos. Lo hizo desde la Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC) y mientras por la capital bávara discurrían manifestaciones reclamando el fin del régimen, pero también contrarias a que sea el hijo del sah quien dirija el destino del país.