Hemos oído y leído mucho de la transición democrática a propósito del próximo 50 aniversario de la Constitución; la transición terminó en lo que se dio en llamar el "desencanto", de esto ahora se habla menos. El llamado desencanto era un sentimiento compartido, sobre todo, en los medios que reflejaba un desengaño, una desilusión con lo que se había conseguido en la transición democrática, bien porque se esperaba más, bien porque no se había podido atender las expectativas que se habían despertado, bien porque la transición fue un cambio pactado, bien porque se amnistiaron los crímenes del franquismo, bien porque no se restituyó la memoria de los que lucharon por la legalidad republicana y por la democracia. O bien por una mezcla de todo lo anterior.