Volver a ilusionarte, emocionarte, sorprenderte, mirar con ojos de niño, recordar momentos ya vividos con ilusión… ¡El circo! Y no uno cualquiera, uno que parece sacado de un museo del juguete. Carromatos, vehículos, instrumentos y carpa que nos remontan al siglo pasado, cuando sólo con ver los carteles anunciadores te entraba el ansia viva por descubrir lo que los artistas tenían preparado.