Incluso desde antes del estreno de ‘Terminator’ (1984) hace más de 40 años, el cine se ha acostumbrado a advertirnos de que los avances tecnológicos acabarán convirtiendo nuestro mundo en una terrible distopía. Y, si tenemos en cuenta qué poco caso hemos hecho de ella, resulta del todo lógico que la primera película dirigida por el estadounidense Gore Verbinski en casi una década reincida en esa profecía.