El programa La Linterna de la Iglesia de la cadena COPE, presentado por Irene Pozo, se ha trasladado al Hospital Ramón y Cajal de Madrid para mantener una conversación especial. El motivo ha sido el reciente viaje al Vaticano de José Luis 'Pepe' Zamorano, jefe del servicio de Cardiología del hospital, junto a una de sus pacientes, Milagros Sáez. Ambos tuvieron la oportunidad de encontrarse con el Papa Francisco durante la audiencia general celebrada con motivo de la festividad de Nuestra Señora de Lourdes y el Día Mundial de los Enfermos. Para Milagros, que padece una enfermedad de corazón y otra oncológica, la experiencia ha sido "dificilísimo de describir". "Yo pensaba que iba a ver al Papa, pero no, estuve con el Papa", ha relatado en los micrófonos de COPE. El encuentro superó todas sus expectativas. "Me agarró la mano con sus dos manos y me escuchó lo que le dije, y en su rostro me estaba diciendo, tranquila", ha explicado, añadiendo que fue "algo emocionantísimo que todavía creo no he asimilado". En ese breve pero intenso momento, Milagros le transmitió un mensaje sencillo y directo: "Los médicos nos cuidan y nos curan, Dios nos quiere, yo rezo por ti, tú reza por mí, santo padre". La respuesta del pontífice no fue verbal, pero sí muy elocuente, según su testimonio. "Su rostro con sus dos manos entrelazadas en la mía me estaban diciendo que rezaban por mí, y eso es lo más emocionante que me ha podido pasar", ha confesado. El doctor Zamorano ha compartido su propia impresión del pontífice, a quien no es la primera vez que saluda. Ha destacado su profunda capacidad de escucha. "Sentí que escuchaba, o sea, que escuchaba profundamente. Luego, también se paraba y pensaba lo que le estaba diciendo", ha afirmado el cardiólogo. Además, ha subrayado la sensación de calma que transmite el Papa, a pesar de ser "probablemente, la persona más ocupada del mundo". "No transmite esto. O sea, claramente transmite sosiego, transmite que no hay prisa, que está escuchando", ha señalado. Esta actitud, según el médico, tuvo un gran impacto en todo el grupo del hospital que viajó a Roma: "Hemos ido de una forma, pero volvemos de otra". La relación entre Milagros Sáez y el doctor Zamorano es un pilar fundamental en su lucha. Para ella, su médico es "la mejor persona del mundo" y, sobre todo, "el mejor doctor para el mundo". Ha recordado con especial cariño el momento en que, tras el diagnóstico, él le aseguró: "Yo te cuido". Con esa promesa, ha contado, "llevo viviendo cinco años, va para seis, y batallamos, porque claro, hay batallas, pero las vamos liderando y superándolas". Zamorano, por su parte, define a Milagros como "un ejemplo a seguir" que "nos hace ser mejores" y le ha dado "lecciones de vida". El cardiólogo también ha querido destacar el papel de Fernando, el marido de Milagros, a quien describe como "el bastón que se apoya en momentos duros". El doctor defiende una filosofía clara en su práctica: "No hay enfermedades, hay enfermos". La visita al Vaticano también incluyó un momento curioso: la entrega de un regalo muy especial para el Papa Francisco, gran aficionado al tenis. El equipo del hospital le llevó una camiseta firmada por el tenista Rafael Nadal. "Vi que la recibía con mucha ilusión. Se la llegó a poner un poco así estirada", ha contado el doctor Zamorano. Este gesto dio pie a una conversación sobre la importancia de cuidarse y hacer ejercicio. Más allá de la anécdota, el médico ha querido resaltar la "enorme generosidad" y "humildad" de Nadal, quien cedió todo el protagonismo al equipo del hospital. "Creo que eso le ennoblece mucho más", ha concluido Zamorano. Para el cardiólogo, ver al Papa reaccionar con tanta naturalidad a un regalo así, "le hace también una persona muy humana". "Cuando alguien comparte cosas tan humanas, una persona tan excepcional como es él, es también fácil de entender que entienda el dolor, que comprenda el sufrimiento de los enfermos", ha reflexionado. La fe juega un papel central en la vida de Milagros. "Todo, todo", ha respondido cuando se le ha preguntado por su importancia. "Reza para que no pierda la fe, porque es lo único que he pedido desde el primer momento", ha revelado sobre sus conversaciones con su director espiritual. Pero, ¿la fe cura? El doctor Zamorano, como científico, es claro: "Hombre, yo creo que la medicina cura. La fe ayuda mucho en la enfermedad y cómo afronta uno la enfermedad". A su juicio, la fe "ayuda muchísimo" a sobrellevar el proceso y la forma de reaccionar ante los problemas, algo que, asegura, "se percibe, además, en los pacientes". Esta dedicación a los pacientes es la base de una carrera de éxito. El doctor Zamorano ha conseguido entrar en la lista de los científicos más citados del mundo durante una década. Él, sin embargo, lo atribuye al trabajo en equipo y a una obligación moral: "El que ha recibido dos tiene una obligación moral de dar cuatro". Ha descrito su gran capacidad de trabajo y cómo el apoyo familiar, "el cemento", es crucial "para que la ola no te dé el revolcón". Para él, la medicina es "un privilegio de poder ayudar a las personas" y la mayor recompensa es el agradecimiento de pacientes como Milagros, que "nos recuerdan todos los días que hay cosas muy importantes en la vida". Finalmente, el jefe de cardiología del Hospital Ramón y Cajal ha ofrecido tres consejos básicos para cuidar el corazón y que están al alcance de todos. El primero es "hacer ejercicio, y vale con caminar". El segundo, "comer bien y evitar el sobrepeso". Y el tercero, rotundo: "no se puede fumar". A todo ello, ha añadido la importancia de realizarse "un chequeo de vez en cuando para ver cómo andas de salud".