Hay escritores que, para el último tramo de su novela, buscan la paz de los sagrados muros de un monasterio, la celda humilde de un hospedaje para peregrinos o el calor de una chimenea encendida en una cabaña pasiega. Se retiran del mundo como si fueran a pactar con Dios las últimas comas. Yo, en cambio, para las correcciones finales de "Geografía del deseo", me fui a un love hotel. La entrada “Geografía del deseo” en un Love Hotel aparece primero en Zenda .