Alba Carrillo, personal shopper inmobiliario: "Tengo 6 pisos y con el último en 10 años habré amortizado 16.000 € además de los 300 que gano cada mes"

Dejar un trabajo estable para emprender en un sector tan competitivo como el inmobiliario es una apuesta arriesgada, pero la historia de Alba Carrillo demuestra que puede dar grandes frutos. Esta expolicía, reconvertida en personal shopper inmobiliario en Barcelona, ha logrado construir un patrimonio de seis pisos en propiedad que le generan una notable rentabilidad mensual. Su caso es un ejemplo de cómo la inversión inteligente en vivienda puede convertirse en una fuente principal de ingresos y en un camino hacia la independencia financiera. La estrategia de Alba Carrillo no surgió de la nada. Tras aprender de un experto la posibilidad de comprar tres pisos a la vez, decidió que tenía que intentarlo. Esa decisión fue el punto de partida de un método que ha ido perfeccionando y que ahora le permite disfrutar de una cartera de inmuebles sólida. Su experiencia inicial le demostró que era posible acceder a la inversión inmobiliaria de una forma más ambiciosa de lo que había imaginado. La base de su éxito radica en una cuidadosa selección de activos. Actualmente, sus seis propiedades le reportan un beneficio neto considerable. "Una media de 300, 350 euros limpios. Es que cada piso me deja una cosa, la verdad", señala Carrillo. Estas cifras, que se traducen en unos 2.000 euros mensuales de beneficio, corresponden únicamente a la ganancia directa después de gastos, sin tener en cuenta uno de los factores más importantes de su estrategia: la amortización del capital invertido. Para entender el alcance real de su método, Carrillo expone un cálculo revelador basado en una de sus últimas adquisiciones, un piso que le costó 77.000 euros. Explica que, además del beneficio mensual, la propia hipoteca genera un valor latente. "En 10 años habré amortizado 16.000 euros", afirma. Este importe es el capital del préstamo que habrá devuelto en una década, incrementando así su patrimonio neto sin suponer un desembolso adicional a la cuota mensual. Por tanto, la ganancia es doble. Por un lado, obtiene los ingresos mensuales del alquiler, que en diez años sumarían una cantidad significativa. Siguiendo su ejemplo, un solo piso le generaría más de 36.000 euros en ese periodo. Por otro lado, acumula esos 16.000 euros de capital amortizado. Si decidiera vender la propiedad pasado ese tiempo, su beneficio real sería la suma de ambas cifras, demostrando que la inversión en ladrillo, cuando se planifica, ofrece una rentabilidad que va mucho más allá del efectivo mensual.