Gómez del Pilar puntúa ante una seria e interesanta corrida de Cuadri en Villaseca

Julio César Sánchez A pesar de encontrarnos a comienzos de temporada, la plaza de toros de Villaseca de la Sagra acogía el segundo festejo del año a beneficio de la investigación contra el cáncer infantil. El primero fue un tentadero celebrado el pasado día 7, con sorteo de trastos de torear donados por toreros como José Tomás, Roca Rey, Juan Ortega o Diego Urdiales, entre muchos otros, y hoy la corrida de toros de Cuadri en la que tan solo se paseó una oreja pero que ofreció abundante contenido, amén de excesivos avisos, sobre todo en el balance de Gómez del Pilar. La acometividad del primero se quedó en el peto del picador, lo cual no impidió a Adrián de Torres dejar una clara disposición al triunfo, ratificada con un espadazo. Iván García puso en pie la plaza tras dejar un soberbio par al tercero, un toro mirón con el que Adrián de Torres mostró una enorme dimensión. No movió una ceja a pesar de las dudas del de Cuadri, hundió las zapatillas en la arena y se pasó al toro con una verdad que no tuvo la condición de su antagonista. La mala colocación de la espada le dejó sin trofeo, aunque ahí quedó su entrega. En su último turno, De Torres de nuevo expuso y brilló con un concepto puro y asentado, además de estético, intentando ligar los muletazos por ambos pitones meritoriamente. No obstante, el metraje fue excesivo y se llegaron a escuchar dos avisos en un trasteo brindado a Juan de Castilla. Sin cortar orejas, Adrián de Torres demostró que su nombre bien podría ser uno de los llamados al tan necesario relevo generacional. Por su parte, Gómez del Pilar apenas tuvo opción frente al serio segundo. Se movió rebrincado y sin entrega, soltando la cara con brusquedad, por lo que el torero toledano no se extendió. Sin embargo sí dilató su labor frente al buen cuarto, un ejemplar que en el segundo tercio levantó la admiración en los tendidos por su forma de embestir al capote del lidiador, y que se dejó mucho en la muleta. Gómez del Pilar se los dio de uno en uno, algunos de ellos con enjundia, aunque con excesiva parsimonia. Tanto, que llegó a escuchar un aviso antes de entrar a matar, y un segundo más tarde. El sexto protagonizó un vistoso primer tercio, con tres alegres arrancadas al caballo montado por un acertado Juan Antonio Carbonell. Luego, en la muleta, el de Cuadri midió sus acometidas, optando Gómez del Pilar por el arrimón hasta ser premiado con la ya citada única oreja de la corrida.