El empresario David Canales ha compartido en sus redes la radiografía de un reciente proceso de selección para su empresa, unos datos que, según sus palabras, son "dignos de reflexión". Tras realizar 117 entrevistas de trabajo, Canales ha expuesto una panorámica del mercado laboral actual que revela una realidad compleja y, en muchos casos, inesperada. El análisis de los candidatos muestra un escenario marcado por la sobrecualificación, la falta de experiencia y la difícil situación de los trabajadores más veteranos. El proceso de selección comenzó con 117 candidaturas, de las cuales 41 fueron descartadas directamente en la primera llamada telefónica. Esto supone que un 35 % de los aspirantes no cumplían con los requisitos mínimos para el puesto o, simplemente, "echaron el currículum por probar suerte", como explica el propio Canales. Esta primera criba es fundamental para "saber si lo mandamos a segunda fase de entrevista o no". De las 75 personas que pasaron a la siguiente fase, los datos más "preocupantes", en palabras del empresario, comenzaron a aflorar. Un 19 % de los candidatos, concretamente 14 personas, eran perfiles "muy senior, con mucha experiencia" que Canales considera "sobrecualificados" para el puesto que ofrecía. Se trataba de antiguos grandes directivos de multinacionales o grandes compañías que, por diversas circunstancias, se encontraban en situación de desempleo. La situación de estos profesionales, la mayoría con edades a partir de los 55 años, es especialmente delicada. "Algunos de ellos llevaban hasta incluso 2 años en el paro y estaban desesperados", detalla el empresario. A pesar de tener un "currículum espectacular", no encontraban trabajo porque "nadie las quería contratar". Canales admite que incluso sintió "vergüenza" al contactar con algunos de ellos para un puesto de categoría muy inferior al que solían ocupar, llegando a pensar: "Debería de estar ya aprendiendo yo de ti". En el extremo opuesto se encuentra otro de los perfiles más llamativos: un 28 % de los entrevistados (21 personas) no tenían "ninguna experiencia" laboral. Lo sorprendente de este grupo, según relata Canales, era la "sobrecualificación que tenían, hasta incluso gente con doble grado". Esta situación pone de manifiesto una de las grandes paradojas del mercado laboral español: jóvenes con una excelente formación académica que no encuentran una oportunidad para iniciar su carrera profesional. El grupo más numeroso, un 42 % del total (32 personas), estaba compuesto por candidatos que buscaban un cambio de trabajo. Las razones eran variadas: desde un empleo actual muy lejos de su casa o un mal ambiente laboral, hasta el deseo de una mejora salarial o de encontrar un puesto a jornada completa. Este dato refleja una alta movilidad y una insatisfacción latente entre muchos trabajadores activos. Finalmente, y como uno de los datos más reveladores del análisis, "tan solo 9 personas de las 75, es decir, un 12 %, estaban en el paro". Este bajo porcentaje de desempleados "puros" entre los candidatos finales configura el espectro completo de lo que las empresas se encuentran en los procesos de selección actuales. Canales concluye anunciando que compartirá los resultados de la tercera fase, en la que los candidatos se enfrentarán a una prueba de conocimientos y prácticas sobre el puesto.