Durante el discurso para valorar los resultados electorales que estaban a punto de certificar su reinado, el candidato republicano enfatizó en torno a las fuerzas armadas que «tenemos un ejército que no queremos usar. No voy a empezar guerras, voy a frenarlas». El pasado 5 de noviembre, justo un año después de ser izado nuevamente por una masa ingente de compatriotas, Trump certificó la tesis en un foro empresarial en Miami: «Nos quedamos en un país a lo largo de 15 años, bombardeamos a todo el mundo, hacemos que todos sean desgraciados y nadie sabe por qué estamos allí. Así que dejamos claro que los días de lo políticamente correcto en nuestro ejército han terminado. No queremos entrar en guerras». Gracias, Donald, no esperábamos menos de ti.