La proliferación de casas en suelo rústico está cada vez más orientada al consumo turístico y recreativo. Las miles de cases a fora vila que han proliferado en Mallorca suelen ser segundas residencias (tanto de ciudadanos locales como extranjeros) o alquileres vacacionales más que un hogar o un refugio agrícola. Es uno de los factores a los que apunta el investigador Miquel Rosselló en su trabajo, a la hora de analizar cómo se ha llegado a la situación actual.