Vergüenza y bochorno

La nueva capitulación del PP ante un partido, Vox, que considera el catalán propio de Balears un «titulito excluyente» provoca vergüenza ajena y debería abochornar a quienes aceptan el chantaje de la ultraderecha en esos términos. Aunque parece que los dirigentes populares no lo tienen en cuenta, hay una parte del electorado del PP, que cree y vive en mallorquín, y en las modalidades idiomáticas de Menorca y de las Pitiusas, y defiende y se identifica con las particularidades propias de la cultura de Balears, que puede sentirse engañado y defraudado. La dimensión de ese sector del electorado quizá sea difícil de cuantificar pero el recuerdo de la reacción popular a las políticas del infausto expresidente José Ramón Bauzá y su traducción en las urnas, el peor resultado histórico del PP, debería haber vacunado a la dirigencia del centro derecha insular contra los experimentos con la lengua.