El monstruo pegadizo

Desde los inicios del lenguaje y la escritura hemos convivido con toda clase monstruos, algunos imaginarios y otros que sólo simulaban no existir y durante milenios su número ha permanecido bastante estable, así como su variedad porque los monstruos rara vez se atacan entre ellos y suelen atenerse al código deontológico de que monstruo no come monstruo. Pero desde hace algún tiempo    y debido al desarrollo tecnológico, empieza a proliferar una nueva categoría de monstruos muy pegadizos, enormemente latosos y audiovisuales, que están en todas partes y se adhieren al cogote de la gente sin dejar nunca de parlotear necedades. Al principio, aunque molestos, parecían inofensivos, porque si bien se agarran como lapas al cerebro y lo parasitan, no escupen fuego, ni tienen fauces ensangrentadas, ni pesan toneladas. Pasaban desapercibidos hasta que se descubrió que además de pegajosos eran contagiosos, aunque no como suelen serlo los monstruos de toda la vida, vampiros, hombres lobo o zombis, que te muerden y te conviertes en uno de ellos, pero cuando ya estás muerto. Que te contagien así, como valor añadido, no es lo peor que puede hacerte un monstruo, y por otra parte, quién no querría ser hombre lobo o vampiro después de muerto, una forma de inmortalidad muy superior a escribir trilogías, hacer grande América otra vez o construir el Estado Bíblico de Israel. El monstruo pegadizo del que hablamos no contagia a mordiscos mortales, sino más bien como los virus, que no viven por sí mismos sino que son vividos por el receptor. No pondré ejemplos de esos monstruos que infestan la actualidad, ni los describiré porque los monstruos pierden toda la gracia si los describes, pero conocen muchos porque mires donde mires allí están perorando y diciendo barbaridades con gran aplomo y la sensación es idéntica a la de tener algo horrible subido a la chepa y comiéndote la oreja. Algo muy mediático porque en cuanto te descuidas ya estás repitiendo a gritos lo que ellos dicen. Qué pegadizos son. Cada época se define y diferencia por sus monstruos y, debido al aporte tecnológico, esta variante es la que nos ha tocado. Tengan cuidado.