Su presencia capta de inmediato la atención de los miles de conductores que, diariamente, pasan por la calle Aragón a la altura del Rafal y el Vivero. Sobre el puente del torrente de Na Bàrbara, bolsas, mantas, mochilas, un carrito y botellas de agua y otros envases se apilan junto a la barandilla. Junto a ellas aparece Remi -Remigio-, un hombre de 54 años de edad (según él), con aspecto muy desmejorado y que lleva semanas instalado en ese punto.