Milei se burla de los que lo consideraban un mero fenómeno barrial, ya que ahora -Trump mediante- ha devenido un fenómeno mundial. Sin embargo, para consolidarse en ese nuevo rol, debería -antes que nada- alejar para siempre de su lado a amigos rateritos del pasado barrial como Mauricio Novelli, el del libragate. O dejarse de empoderar a chantas insignificantes como Manuel Adorni.