Que el campo va a ser el primero en asumir el golpe económico por la guerra en Irán es algo del todo sabido, pues los agricultores son consumidores intensivos de gasóleo y fertilizantes, dos bienes que en apenas tres semanas se han encarecido un 37% y más de un 40% -respectivamente- por el cierre del estrecho de Ormuz. Sin embargo, y con permiso del resto de la industria agroalimentaria, hay un sector que arriesga mucho más que ningún otro con esta guerra: los productores de alfalfa o, más bien, las empresas que la procesan. En este caso el problema está tanto en lo que 'entra' en Ormuz como en lo que 'sale' de Ormuz, pues resulta que más de un... Ver Más