«El buen gusto no abunda en la actualidad»

A sus 88 años, Florentino Cacheda López continúa cumpliendo sus horarios en el despacho de la empresa textil que fundó en 1963, aunque desde hace una década la responsabilidad del negocio recae sobre su hijo. Hijo de una sastre que le enseñó a manejar la aguja desde que tenía seis años y formado en diseño en Barcelona, este pionero de la moda gallega supo levantar un imperio sin salir de su pueblo, Lalín, donde montó el epicentro de una marca, Florentino, y una fábrica que llegó a ser la máxima exportadora textil de España. Asistió al auge y expansión de los años 80 y 90, cuando sus prendas se vendían en las más elegantes tiendas multimarca de moda masculina de España, Europa, Estados Unidos y México, entre otros mercados. Sobrevivió al desafío del mercado global, aunque para ello tuviera que tomar la decisión de llevar fuera parte de su producción. Le gustaría ser recordado como un hombre humilde (nunca le gustó demasiado estar en el foco mediático) que luchó por el desarrollo de su tierra pese a tener ofertas de fuera.