Sobre todo en los meses de verano, la playa de la Zurriola de Donostia se convierte en una despiadada competición entre cientos de surfistas que se lanzan al mar en busca de la ola perfecta. Hace tiempo que la capital guipuzcoana y, en particular, el barrio de Gros vive un idilio con el surf. Situado al este de la desembocadura del río Urumea, en el arenal de la Zurriola conviven, a veces con sus más y sus menos, surfistas primerizos, expertos y también bañistas que solo quieren refrescarse en el agua. Desde hace algunos años, la asociación Euskadi Surfari, con sede en Donostia, organiza los llamados Txapuzones surferos en los que acompañan a jóvenes en situación de riesgo de exclusión social, muchos de ellos de origen magrebí, utilizando este deporte acuático como “herramienta de integración”.