Os mirlos cantan en galego

Como he hecho en escritos anteriores, les propongo usar, provisionalmente, un guion muy sencillo para establecer un diálogo fructífero sobre obras artísticas contemporáneas, usando los criterios que Kant reservaba en el siglo XVIII para la experiencia estética desde la perspectiva del observador: ¿la obra que contemplamos nos proporciona conocimiento? ¿de qué nos da información?; ¿nos proporciona placer –intenso, inmediato, desinteresado-?; ¿les gusta? ¿por qué? ¿se puede universalizar su juicio, es decir, hacer extensivo a cualquier ser humano –al menos, al que comparte nuestro horizonte cultural? Conviene, no obstante, recordar que este esquema quedó superado, ya a fines del siglo anterior, en cumplimiento de los dictados de los múltiples movimientos artísticos de vanguardia. Lo usaremos como una especie de muleta.