Con la llegada de la Semana Santa, Trujillo se transforma. Sus calles empedradas, su plaza Mayor porticada y el perfil inconfundible del castillo se convierten en el telón de fondo de una de las celebraciones religiosas más singulares de Extremadura. José Antonio Ramos Rubio, cronista oficial de Trujillo, fue el redactor del informe que permitió a la Semana Santa trujillana obtener en 2012 la declaración de Fiesta de Interés Turístico Regional. Ahora la ciudad avanza con paso firme hacia un nuevo objetivo: la declaración de Fiesta de Interés Turístico Nacional. Un reconocimiento que, según explica Ramos, «no haría sino confirmar el peso histórico y cultural que esta celebración ha tenido durante siglos».