Hay un cartel invisible que empieza a repetirse en algunos enclaves simbólicos de Cáceres: “cerrado por conflicto”. No se cuelga en las puertas, pero se percibe igualmente. Está en la Montaña, junto al santuario de la patrona cacereña y también en plena plaza de San Jorge. Dos espacios privilegiados, dos oportunidades claras… y el mismo desenlace: bloqueo, litigio y tiempo perdido.