Hace casi un año, la Comisión Europea recomendó a los ciudadanos disponer de un kit de emergencia para subsistir 72 horas sin ayuda externa. La medida era sensata y respondía a un contexto evidente: conflictos geopolíticos, crisis energéticas y fenómenos climáticos cada vez más frecuentes. Sin embargo, la pregunta hoy sigue siendo incómoda: ¿ha cambiado algo en la preparación real de la población? La respuesta, en gran medida, es no.