La Xunta quiere aumentar a 10.000 pisos su parque residencial público en el horizonte de 2030. De esta manera busca ayudar a aquellas familias con ingresos más reducidos a encontrar un hogar. Pero gestionar todos estos inmuebles es «complejo», tal y como reconoce la Consellería de Vivenda. «Debemos cumplir una doble función: garantizar el acceso a una vivienda y, por otro lado, ser un gestor eficaz del patrimonio», advierte el departamento de María Martínez Allegue. Por ello, se intensificará la labor de inspección para evitar impagos, que estos pisos estén desocupados y garantizar así el buen uso de las viviendas.