¿Qué se iba a esperar de un tipo engreído, soberbio, conflictivo, ególatra y boquiflojo? Sin duda, conflictos por todas partes. Quienes lo conocen afirman que esa ha sido su metodología de éxito. Lo padecieron sus amigos, sus compañeros, sus familiares, pero no contento, ahora lo padecemos hasta los que no tenemos nada que ver con él, tirios y troyanos ( cfr. “ La Eneida” de Virgilio).